<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6360523797488324348</id><updated>2012-02-16T18:27:46.801-08:00</updated><category term='amasiato'/><category term='frecuencia'/><category term='erótika'/><category term='frecuencia erótica'/><category term='erotismo'/><category term='trío'/><category term='tiempo'/><title type='text'>La Frecuencia Erótika</title><subtitle type='html'>Acariciando la zona erógena de la música</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>karlos x</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03855229167008864535</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>11</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6360523797488324348.post-4508115576477441316</id><published>2010-03-15T22:01:00.000-07:00</published><updated>2010-03-15T22:41:20.956-07:00</updated><title type='text'>El Milagro de Josefina</title><content type='html'>Pistas del programa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://fpdownload.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=8,0,0,0" width="265" height="64"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="sameDomain" /&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.poderato.com/_podplayer/pod.swf?p=5816l2896l34383" /&gt;&lt;param name="quality" value="high" /&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#ffffff" /&gt;&lt;embed src="http://www.poderato.com/_podplayer/pod.swf?p=5816l2896l34383" quality="high" wmode="transparent" bgcolor="#ffffff" width="265" height="64" allowScriptAccess="sameDomain" type="type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" /&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cumbia Sampuesana / Grupo Soñador&lt;br /&gt;María Teresa y Danilo / Hansel y Raúl&lt;br /&gt;Negro José &lt;br /&gt;Carruseles&lt;br /&gt;La sampuesana&lt;br /&gt;Cumbia en do menor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí estaba, con su mano puesta sobre la mía. Hacía tanto que me no lo veía que su mirada me pareció diferente, con cierta dureza. Habíamos dejado de ser adolescentes. La voz ahogada en eco pareció haber anunciado aquel encuentro. Era evidente que no me reconocía. Tiempo atrás seguramente hubiera corrido a abrazarme, esta vez era diferente.&lt;br /&gt;Miré a mi alrededor buscando a los demás que en aquel entonces nos reuníamos por las tardes para disfrutar de las cervezas, no los encontré. Ya no importaba. Desde siempre tuve cierta atracción por Andrés, tal vez era algo oculto en sus feromonas ya de por sí discretas, o tal vez la complexión que denotaba fuerza y resistencia.&lt;br /&gt;En medio del tumulto de gente que nos aplastaba, hizo varios intentos por girarme, en una de los compases que la música nos daba, el tropiezo con los demás cuerpos nos hizo sonreír y a él por primera vez voltear a verme a los ojos. Sus hermosos ojos, enormes y siempre con ese algo que ocultaba, impregnándolo de cierto misterio.&lt;br /&gt;Difícilmente antes me hubiera atrevido a besarlos sin razón, sin embargo ahora sé que podía hacerlo sin mayor reparo. No obstante me detuve ante la discreta mirada de la que supuse era su acompañante de noche, a no ser por tratarse de su esposa... e hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una gota de sudor escurrió por su frente. Quise lamerla, recorrer su rostro entero y beberme cada fluido que de su cuerpo emanara. Siempre lo había amado, y a pesar de haber transcurrido casi diez años desde la última vez que nos hablamos, aún seguía sintiendo ese tremendo deseo que me hizo en más de una ocasión apretar sutilmente su mano como muestra de mi ansiedad.&lt;br /&gt;Me acercó a su cuerpo tomando mi cintura, deleitándose con la desnudez de mi espalda, que, a pesar del frío se mantenía tibia por la agitación del baile. Entonces pude sentir la tibieza de su aliento con olor a cerveza bañar la zona desnuda de mi hombro. Aquello me excitó. Deseé susurrarle al oído, que me llevara lejos de ahí, que se olvidara de su vida entera y que la reiniciara junto a mi, o mejor aún, que nos largaramos lejos, allá de donde yo había regresado. Que sería posible que incluso yo lo mantuviera, mi negocio había resultado fructífero y bien podía alimentar una boca más e incluso llevarlo a vivir hasta mi departamento.&lt;br /&gt;No lo hice. Tuve que contenerme ante el temor del desprecio. Tantas veces me habían despreciado que ni eso me había hecho fuerte ante esa sensación. Quizá era a lo que más le temía en la vida, a eso y a que supieran mi pasado, más por las preguntas prácticamente obligadas aunque siempre a razón del morbo que por mero interés por mi vida.&lt;br /&gt;Arrastró sus dedos tibios por mi omóplato por todo lo largo de mi ante brazo, provocando a mis poros estremecerse, llegando hasta su destino, mi mano.&lt;br /&gt;Justo en ese momento los tambores sonaron, como anunciando una danza erótica, trival, autóctona, donde creí vernos desnudos bailando el uno para el otro, como en un rito, como si fueramos animales en celo cortejándonos. Mi corazón se aceleró ante aquella ensoñación y sin poderlo evitar en un movimiento que me hizo estar pegado a él, puse una de mis manos sobre su pecho, comprobando la dureza de su cuerpo, reconociéndolo, disfrutándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía algunos años había partido de la inmensa ciudad que tanto añoraba, para no volver si no hasta hoy. En aquel entonces, siempre salíamos juntos, para todo, cualquier pretexto era bueno y más aún para mi que desde que lo conocí, sentí que podía regalarle mi vida entera. Incluso llegué a ser su confidente. Cada vez que me contaba de un nuevo romance, mi corazón se desmoronaba para luego, a solas, recogerlo y pegarlo con algún pegamento de negación. Tal vez fue por eso que me fui. &lt;br /&gt;Mi estadía en Ciudad Juárez me convirtió en otra persona, y creí haberlo olvidado por momentos, sin embargo eso no fue posible. Nunca pude pensar en otra persona que no fuera él, cada vez que escuchaba el nombre de Andrés.&lt;br /&gt;Pese a todo, tuve que dejar de llamarle de escribirle o de incluso soñarlo todas las noches, era algo que jamás podría ser y que me partía el alma sólo pensarlo. Sin embargo, la añoranza por mi eterna ciudad de los palacios me hizo regresar y encontrarme con que se celebraba la fiesta del barrio.&lt;br /&gt;Una gran carpa nos protegía del inclemente frío, que, al cabo de unas horas de baile, ya ni siquiera era posible sentirlo.&lt;br /&gt;Siempre soñé con bailar con él, pues nunca, durante toda nuestra adolescencia se había dado la oportunidad, jamás había tomado su mano de esa forma ni él había tomado la mía, por lo que aproveché cada segundo y desee que la cumbia, se hiciera tan eterna, como mi amor por él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La música estuvo por terminar con su mano aún en mi espalda y sin reserva me acerqué hasta su oído para decirle a discreción que quería estar con él. Me había olvidado de mi máximo temor, me había olvidado de todo y de todos, era mi única oportunidad de estar con él y así sería, si el destino lo quería y si él, aceptaba.&lt;br /&gt;Los segundos ante su respuesta fueron casi interminables, cada uno se hizo una vida entera y su mirada buscó entre el tumulto de gente, buscando o más bien... ocultándose.&lt;br /&gt;La música inició de nuevo y con firmeza me tomó de la mano, jalando con delicadeza hasta una zona que descubrí apenas iluminada por un nicho, donde la figura de una virgen maría se hallaba aburrida.&lt;br /&gt;No tuve que hacer mucho cuando de momento me tiró con fuerza para ponerme justo frente a él y besarme con violencia. Sus labios se apoderaron de los míos en cuestión de segundos, en un instante ya estaban nuestras lenguas enredadas y sus manos en mis nalgas.&lt;br /&gt;Sentí desvanecerme, sentí que toda la vida se consumaba en ese instante, en ese sueño hecho realidad y pensé en los milagros y pensé en la virgen y pensé en su discreta mirada a un lado mío, detrás del cristal que la guardaba tibia; y nada, absolutamente nada, me importó.&lt;br /&gt;De inmediato sus manos recorrieron mis endurecidas nalgas, bajando hasta donde la falda terminaba para sentir por encima de las pantimedias el calor de mi piel. Creí tener un orgasmo, creí que en aquel momento todo terminaría por lo que con ambas manos lo apreté por la espalda impidiéndole salirse de mi beso.&lt;br /&gt;Recorrí la ancha espalda, jalándola a mi cuerpo, como para no dejarlo escapar, como para que no pudiera entrar el arrepentimiento entre los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Metió entonces su toscas manos debajo de mi falda, iba dispuesto a todo. Llegó al borde de mis calzones y en un santiamén hundió ambas manos. Tuve que echar la cabeza hacia atrás para darle paso a sus desesperados besos que pretendían devorarme, devorar mi deseo, devorar mi cordura.&lt;br /&gt;Entonces las manos comenzaron a viajar hacía mi sexo, aquello me hizo estremecer y en un acto casi instintivo, giré mi cuerpo entero para entregarle mis nalgas por completo. Él entendió a la perfección mi mensaje por lo que sin pensarlo me tomó de las caderas y con premura liberó su sexo de la presión del pantalón.&lt;br /&gt;Pude sentir como su grueso miembro abría el orificio más estrecho de mi ser. Era un idilio hecho realidad, un milagro que la virgen con su discreta mirada me regalaba y que yo le agradecí con sutiles gemidos, empañando un poco el cristal de su nicho. Quise rezarle, elevarle una oración, hincarme y pedirle perdón por mancillar su nicho, pero no, no podía, no tenía claridad, mi mente estaba revuelta, extasiada y mi cuerpo excitado, pidiéndome continuar con todo aquel placer. Entre la música de fondo que nunca nos abandonó, pude escuchar un fuerte resoplido que incluso sentí golpear contra mis nalgas. Tenía su respiración en mi cuerpo, su cuerpo dentro del mío, sus manos tocándome, sus manos acariciando mi deseo, mi amor por él y yo tenía ese instante para ser feliz.&lt;br /&gt;Logró entrar por completo y entonces mi razón se perdió, olvidándome de toda sutileza descargué gritos que por la fuerza del sonido no lograron llegar más lejos del iluminado altar con la figurita viriginal a quien de vez en vez miraba con cierto pudor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La canción del negro José me hizo recordar quien era. Me hizo regresar a nuestros años de adolescencia y a aquel deseo que me obligaba a buscarlo, a llamarle cada sábado para asistir a los bailes del barrio y danzar con los travestis que ahí estaban dispuestos. Recordé como muchas veces él me había dicho que jamás tendría sexo con uno de ellos, jamás podría estar con uno de esa manera.&lt;br /&gt;Un fuerte golpe de su pelvis contra mis nalgas me hizo saber que había depositado todo su orgasmo dentro de mi ser, que me había llenado con su lujuria y que me sólo eso me regalaría, no más; que su amor nunca lo tendría, que jamás podría tener una vida ordinaria a lado suyo, nunca, ni a pesar de que hacía unos años que había dejado de llamarme José, para convertirme en Josefina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6360523797488324348-4508115576477441316?l=lafrecuenciaerotika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/feeds/4508115576477441316/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2010/03/el-milagro-de-josefina.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/4508115576477441316'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/4508115576477441316'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2010/03/el-milagro-de-josefina.html' title='El Milagro de Josefina'/><author><name>karlos x</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03855229167008864535</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6360523797488324348.post-4623072925481482520</id><published>2010-02-07T18:18:00.001-08:00</published><updated>2010-02-07T20:13:14.510-08:00</updated><title type='text'>Dolor orgásmico</title><content type='html'>Hola a todos. Ya les traje otro programita mas. En este, disculparán ustedes que sólo entre con el relato sin un saludo previo, pero el tiempo apremia. Disfrútenlo. ¡Salut!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pistas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crhis Verna&lt;br /&gt;Dont entries / Bauhaus&lt;br /&gt;Mum&lt;br /&gt;San Pascualito Rey&lt;br /&gt;Rock ‘nd Roll/Peaches&lt;br /&gt;Sueño Imposible / Corcobado&lt;br /&gt;Henry Lee/ P.J. Harvey &amp; Nick Cave&lt;br /&gt;60 seconds / Atari Teenage Riot&lt;br /&gt;Mus&lt;br /&gt;Enfermo de ti / Corcobado&lt;br /&gt;Push to buttom/Chermical Brothers&lt;br /&gt;Voice / Corcobado&lt;br /&gt;Glommer Sunday / Diamanda Galas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://fpdownload.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=8,0,0,0" width="265" height="64"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="sameDomain" /&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.poderato.com/_podplayer/pod.swf?p=5816l2896l31576" /&gt;&lt;param name="quality" value="high" /&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#ffffff" /&gt;&lt;embed src="http://www.poderato.com/_podplayer/pod.swf?p=5816l2896l31576" quality="high" wmode="transparent" bgcolor="#ffffff" width="265" height="64" allowScriptAccess="sameDomain" type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" /&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolor orgásmico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La miré al fondo de la habitación, escondida entre la penumbra, escondiéndose de mi deseo, del suyo. La luz que entraba por el tremendo ventanal, me golpeaba un costado, en tanto que las titilantes flamas del par de velas al otro lado, iluminaban parte de mi rostro haciendo un tétrico juego de sombras en él, acentuando la mirada clavada en su apenas perceptible cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo haberla visto por primera vez en una librería. Ella buscaba algo sobre genética y yo el último libro de Juvenal Acosta. De inmediato su mirada me atrapó, como no suelo ser un hombre de muchas palabras me acerqué a ella a discreción para primero conocer su aroma. Como gato me deslicé hasta su lado y pude mirarla con atención. Un poco más baja de estatura que yo, aunque no mucho, tenía el pelo recogido en una coleta por detrás de la cabeza y su rostro estaba maquillado con sólo una fina línea negra en la orilla de cada párpado; no obstante aquello acentuaba la negrura de sus pestañas y el filo de su seducción.&lt;br /&gt;Miré sus manos con atención y desee probarlas, lamerlas, sentirlas en mi piel, sentir las uñas recortadas enterrarse en mi espalda. El estilo de su ropa me hizo creer que se trataba de una niña recién liberada del yugo paterno. Me excitó. La simple idea de corromper tanta ingenuidad hizo a mi sexo hincharse, a mi deseo hervir y sentir la tremenda urgencia por llevármela de ahí para poseerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la mirada, le pedí acercarse. La debilidad de la luz me hizo descubrir su cuerpo como si la oscuridad fuera una gran cortina que en cada paso se deslizaba. Contemplé su desnudez y pude notar lo erguido de los pezones. Su mirada era una mezcla de lascivia y temor, un temor infundado quizá por la mía o tal vez por mi quietud en el sillón. Tomé la cadena que pendía del collar en su cuello, haciéndola descender lenta hasta quedar hincada entre mis piernas. De inmediato colocó sus manos sobre mis muslos y pude sentir a través de la tela del pantalón el calor de éstas. Acurrucó su cabeza sobre mi sexo, como si se tratara de un suave cojín donde pudiera recostarse. El simple contacto lo hizo crecer lentamente y ella pronto lo pudo sentir por lo que levantó la cabeza para mirarme de nuevo. Me excitó el miedo impreso en aquella mirada, me excitó tanto, que le acaricié la mejilla izquierda. Como un manso felino cerró los ojos y repegó su rostro contra la palma de mi mano. Sonreí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca pensé que hablarle fuera tan sencillo, mucho menos, que accediera a entablar una conversación conmigo. Su voz me hizo estremecer, era un voz limpia, suave, tierna. Estaba en el último semestre de Ingeniería genética y había salido en busca de un libro, más por despabilarse del resto de los textos a los que estaba acostumbrada, que por encontrar uno en particular.&lt;br /&gt;Recuerdo haberle recomendado alguno de mis autores favoritos, algo que me agradeció con una sonrisa y que incluso me pidió le ayudara a buscar aquella tarde. El primer contacto fue furtivo. Mi mano rozó una de las suyas justo cuando encontramos el que yo había estado buscando. Pude sentir –o al menos creí hacerlo- sus poros estremecidos, como se encogían y estiraban de nuevo. Miré sus labios justo cuando los mordía y después soltaba una risita, música para mis oídos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hice ponerse en pie, levantándola por la barbilla, de nuevo su figura quedó expuesta ante mi; sin poderlo controlar mi lengua se instaló en la blancura de la piel de su vientre, contagiándome del calor, llenándome del deseo del que estaba llena. Mis manos perfilaron el contorno de sus caderas y se detuvieron en las nalgas sólo para enterrar las uñas. La solté luego de empujarla suavemente hacia atrás. Me hice en pie y extraje de mi saco una pañoleta negra y larga. Cruzamos una mirada que pareció eterna y que me hizo perderme en la seducción innata de sus ojos. Pasé mi lengua por sus labios y ella quiso atraparla pero no le fue posible. Pasé la pañoleta frente a sus ojos y le hice un amarre detrás de la cabeza, apretándola lo suficientemente fuerte para que no se soltara. Mi lengua de nuevo se atracó con su piel, deslizándose por todo el cuello, dejando una fina tela de saliva untada en él. Gimió o creí que lo había hecho justo cuando llegué a sus senos. Mis dientes apretaron cada pezón con delicadeza incrementando la fuerza a cada segundo. Creí que terminaría por arrancárselos.&lt;br /&gt;Me excitó ver la vulnerabilidad a la que estaba expuesta, saberla indefensa y a mis deseos me hizo aprovecharme de ello y encaminarla unos pasos, justo hasta donde una cuerda pendía de una aldaba incrustada en el techo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La invité a tomar un café saliendo de la librería. Quería conocerla a fondo, saber todo acerca de su vida, acerca de su sexo. Ella accedió de la misma manera en la que había aceptado que yo pagara el libro que habíamos encontrado. Tanta disposición me tenía complacido y me hacía pensar que finalmente era una buena niña de casa a la que le gustaba ser bien atendida. Estaba por terminar su carrera y en efecto aún vivía con sus padres. Desde hacía mucho quería abandonar el nido y ser completamente independiente, sin embargo, gracias a los múltiples gastos de la escuela, no lo había logrado; y era por la misma razón por la no había mantenido una relación con algún hombre, nada más allá que no se tratara de una relación de trabajo. Me aclaró, sin embargo, que no era la razón por la que había aceptado mi invitación a tomar un café, insistió dejarme en claro que no estaba en un lapso de desesperación. Mientras hablaba, cerca de mi, detrás de la mesa, me sacié del erotismo de su mirada y creo que lo notó pues rara vez me regaló una mirada directa. En aquel momento quise ser cada palabra nacida de su lengua, quería ser lanzado por la suavidad de su lengua, bañado por la liquidez de su saliva, arañado por el filo de los resplandecientes dientes. Al termino de su presentación, la miré en silencio. Suspiró y cerró los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomé ambas manos para atarlas a uno de los extremos de la cuerda colgante, haciendo que ésta terminara entre las muñecas y así tiré del otro extremo para dejarla con las manos en alto. Sus senos se elevaron junto con sus brazos y los acaricie completos, comprobé su suavidad. Mi vista agradeció la perfección de su figura, en realidad no me había importado lo bien o mal que pudiera estar desarrollada cada parte de su cuerpo, sino más bien el uso que les permitiera darle. Acaricié la cicatriz en la comisura de su labio inferior. El primero de mis sellos, un estigma que apreciaba – tanto yo como ella- por sobre muchas otras cosas. Siempre he sentido cierta afición por sentir cicatrices con mis dedos o mejor aún, con mi lengua. Recuerdo cuanto sangró aquella herida, cuanto me sentí agradecido por beber la sangre que de ella emanaba y el dolor que se traducía en fatigados gemidos.&lt;br /&gt;Pasé mis dedos por entre sus senos y bajé el centro de su cuerpo hasta llegar a su sexo. Lo acaricié sin reserva, llenando mis dedos de su humedad, de su deseo líquido. Dejé su sexo en paz y me alejé, su boca se mantuvo abierta mientras en silencio esperaba. La escasez de luz me daba pie a imaginar la realidad de su cuerpo, las curvas que en este se formaban y sentí un deseo imperante de poseerla, de morder cada parte de su piel, hacerla mía, forrarme de ella, hundirme en ella.&lt;br /&gt;Tuve celos desbordantes de su lascivia, del erotismo natural del cuerpo femenino, del erotismo de la mujer en general. Desde siempre, he buscado contagiarme de él, hacerme un ser lleno de erotismo, un vampiro erótico. Abrí mi cinturón y lo jalé con fuerza. El sonido la estremeció arrancándole un sutil gemido apenas perceptible, sabría lo que vendría; empuñé el cuero y levante mi mano apretándolo con fuerza. La piel sintética, se estrelló contra la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La despedí cerca de una estación de metro, la más cercana al lugar donde nos encontrábamos. Me pidió vernos de nuevo. Le había gustado conversar conmigo, según dijo, por lo que quería volver a verme, aunque no ahí, en otro lugar talvez, algo más... intimo. &lt;br /&gt;No pasó mucho tiempo cuando la volví a ver, fue ella quien me llamó mientras yo trataba de preparar una cátedra de física para la facultad. Quedamos de vernos esa misma tarde en que el cielo estaba más gris que de costumbre.&lt;br /&gt;El aire soplaba con esa frialdad característica del otoño, golpeando mi rostro y elevando mi pelo ya crecido. La miré acercarse, con su figura delicada, con sus pasos temerosos aunque decididos, con esa cadencia en sus caderas a cada movimiento, me gustaba su andar. Llegó con la cabeza agachada y con temor me miró a los ojos. Temor, siempre ese temor, ese miedo a ser descubierta, como si algo ocultara tras la inocencia de su mirada. La miré entonces como un pequeño ser asustado, como si se tratara de una niña abandonada por sus padres. Llevaba puesto un ceñido vestido con la falda corta debajo de un grueso abrigo negro que no me dejó ver más que la blancura en la parte baja de sus pantorrillas desnudas; los tacones altos la hacían lucir de mi estatura o quizá ligera más alta que yo. La saludé con un beso en la mejilla y sin decir más le tomé la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gemidos se hicieron lamentos. De su boca escaparon fuertes gritos que inundaron el lugar. Era la fortuna de no contar con vecinos, aquella sinfonía de lamentos y golpes contra la piel llenaron con plena libertad la oscuridad de la habitación. Me acerqué para comprobar lo lastimado de sus nalgas. Mi sexo se hallaba sumamente hinchado y a poco de estallar. Con uno de mis dedos comprobé que aquello realmente le dolía y me alejé para ir en busca de una de las velas que acerqué para mirar lo enrojecido de la piel. Soltó un leve gemido, era como la secuela de la extenuante serie que había descargado antes. Entonces giré la vela vertiendo la cera ardiente sobre su cuerpo. El llanto no se hizo esperar y yo no torturé más a mi sexo, librándolo del pantalón me acomodé justo detrás de ella, para penetrarla con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel entonces ya habitaba el mismo departamento, sólo que estaba recién llegado por lo que casi no contaba con muebles, lo que pudo ella comprobar una vez que abrí la puerta. En la entrada sólo una mesa con cuatro sillas llenaban la primer estancia, al fondo la cocina tenía sólo lo indispensable y del otro lado, la puerta hacía la habitación más grande del lugar, desprovista de cortinas, nos dejaba ver la gran ciudad desde aquel quinto piso. Al fondo, del otro lado del ventanal, se hallaba la cama que miró con temor, entonces giró para quedar frente a mi y regalarme esa dulce mirada aterrada. La miré y le planté un dulce beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuerda hacía a su cuerpo bailotear casi suspendido en el aire, la había tomado por las caderas por lo que cada vez que hundía en ella mi sexo, la hacía balancearse. Tomé su pelo y tiré de él con fuerza, gritó de nuevo, dejando la boca abierta para recibir mi beso, mi lengua que se enredó con la suya como pudo. Me salí del beso para morderle los hombros, esta vez, quise dejarle marcado mis incisivos, sangrarla, ver correr los finos hilos de sangre por su espalda. Sus gritos no me dejaron ir más allá que mallugarle la piel, dejarla moreteada. Tomé sus senos y con fuerza los amasé; mi pelvis se estrelló contra sus nalgas, desprendiendo la cera ya seca de su cuerpo. Me sentí agradecido por cada gemido y enterré mis dientes de nuevo en su carne, gimió, gritó como nunca antes lo había hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le quité el abrigo negro y pude sentir el miedo impregnado en su cuerpo. La tibieza de su aliento me llenó el rostro cuando doblé mi cuerpo para bajar las mangas del abrigo. El escote en el vestido negro me dejó mirar el principio del bulto de sus senos que rocé con delicadeza. Me sentí realmente enamorado de aquella figura, de aquel cuerpo lleno de miedo y deseo, de todo lo que tenía dentro. Metí mi mano en su nuca, debajo de su pelo que esa llevaba suelto y puse mis labios sobre los suyos. El beso duró una eternidad y fue ella quien lo finalizó mordisqueando el mío inferior. Me gustó y le unté los rastros de mi sangre en su cuello. Me aparté y sin más, abrió el cierre en la espalda del vestido, sonreí perversamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiré de nuevo de su pelo para acercar su oído hasta mi boca, entonces le susurré que merecía aquel castigo, que tenía que dárselo y que tendría que soportarlo. Su respuesta fue un gemido que endulzó mis oídos. Apuré la velocidad en mi cuerpo, arañé sus costados y apreté sus caderas con fuerza, anunció su orgasmo con un lamento que me supo eterno y que a mi me hizo descargar todo mi deseo en su interior.&lt;br /&gt;El silencio nos abrazó y al cabo de unos minutos en que pudo recobrar el ritmo de su respiración me lanzó un te amo al que yo correspondí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6360523797488324348-4623072925481482520?l=lafrecuenciaerotika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/feeds/4623072925481482520/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2010/02/dolor-orgasmico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/4623072925481482520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/4623072925481482520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2010/02/dolor-orgasmico.html' title='Dolor orgásmico'/><author><name>karlos x</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03855229167008864535</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6360523797488324348.post-7384773754513760530</id><published>2009-11-28T20:41:00.000-08:00</published><updated>2009-11-30T07:55:01.806-08:00</updated><title type='text'>Muerte aparte</title><content type='html'>Luego de una larga ausencia, estoy de nuevo con ustedes en una entrega más del podcast de la frecuencia, espero queden complacidos y si no, pues ojalá me lo hagan saber. Bienvenidos sean una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muerte aparte&lt;br /&gt;La muerte del espíritu II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="visibility:hidden;width:0px;height:0px;" border=0 width=0 height=0 src="http://counters.gigya.com/wildfire/IMP/CXNID=2000002.0NXC/bT*xJmx*PTEyNTk1MTM1OTQ*NTMmcHQ9MTI1OTUxNDIxNTg*MyZwPTg*NjgxJmQ9Jmc9MSZvPTA3NDEyODQyNzFmZTRlYWJiYjc4ZGMzMjNmOGMwZmFiJm9mPTA=.gif" /&gt;&lt;div style="font-size:15;font-weight:bold;font-family:arial; width:320px; border:2px outset #DCDCDC; padding: 5px"&gt; &lt;div&gt; &lt;div style="float:left"&gt;&lt;a href="http://lafrecuenciaerotika.podOmatic.com/entry/2009-11-28T22_24_33-08_00" style="text-decoration:none" title="Muerte aparte"&gt;Muerte aparte&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;    &lt;div style="float:left"&gt;&lt;a href="http://lafrecuenciaerotika.podOmatic.com" style="text-decoration:none; color:gray" title="Podcast de la Frecuencia Erótika"&gt;Podcast de la Frecuencia Erótika&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;  &lt;br clear='all' /&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style="margin-bottom:-5px;"&gt; &lt;embed type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.podomatic.com/swf/jwplayer44.swf" width="320" height="20" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" flashvars="height=20&amp;width=320&amp;file=UDS9/-4/58/01/lafrecuenciaerotika/media/2393901.mp3&amp;streamer=rtmp://streams.podomatic.com/vod" /&gt;&lt;/embed&gt; &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;a target="lafrecuenciaerotika" href="http://lafrecuenciaerotika.podOmatic.com/entry/2009-11-28T22_24_33-08_00"&gt;&lt;img src="http://www.podomatic.com/images/share/player_logo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;/div&gt; &lt;br&gt;&lt;a border=0 href="http://www.gigyamailbutton.com/wildfire/gigyamailbutton.ashx?url=aHR*cDovL3dpbGRmaXJlLmdpZ3lhLmNvbS93aWxkZmlyZS93ZnBvcC5hc3B4P21vZHVsZT1lbWFpbCZ1cmw9aHR*cCUzYSUyZiUyZnd3dy5wb2RvbWF*aWMuY29tJTJmcG9kY2FzdCUyZmVtYmVkJTJmMTI1MDc4MyUyZjExNzE1MDA=" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://cdn.gigya.com/wildfire/i/includeShareButton.gif" border="0" width="60" height="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rolando buscó con la mirada, el sitio más cercano a ella. Desde la entrada pudo adivinar en donde se hallaba y casi intuir con quien. La miró de espaldas y no pudo creer que aún en aquellas condiciones luciera tan atractiva. Y es que en realidad nada había cambiado, incluso el tono de voz seguía siendo el mismo, daba la impresión que en realidad la muerte le divertía más que acongojarla. Caminó despacio y en silencio como solía hacerlo, con el aire de arrogancia que lo caracterizaba, jaló una silla colocándola cerca de ella. Michelle volteó sorprendida abrazándolo al instante, besándole con premura la mejilla para después quedarse por algunos minutos dentro del abrazo.&lt;br /&gt;Las caras largas del resto se deshicieron y todos se movieron, era como si les hubiera llegado algún respiro, como si sólo de esa forma pudieran escapar de la chiflada conversación de Michelle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces pudo sentir la fragancia, impregnada en el cuello llenarle enteramente los pulmones, casi al hastío convertido en placer. Le miró el mentón perfectamente delineado y quiso probarlo, rozarlo ya no con la mejilla si no más bien con los labios, probar de qué estaba hecho y a lo que sabía. Fuera se escucharon Las Golondrinas, en un canto lastimero casi perteneciente a otra dimensión y que sin embargo le llenaron los oídos, como una canción de amor ejecutada justo para el encuentro. Le acarició el cabello sintiendo todavía la humedad del baño. Cómo le fascinaba mirarlo así, con ese frescor purificante, pero sobre todo palparlo, pues sólo así lograba complacer a la de pronto exasperante ansiedad. Acomodó la frente sobre el hombro olfateándolo una vez más, degustando la piel protegida por la camisa que se miraba más negra ante lo límpido de la luz de halógeno instalada en el techo. Casi pudieron escuchar las respiraciones de cada uno y ella contar discretamente el retumbar del corazón acelerado oculto en el endurecido pecho hasta que por fin Miranda los separó con sólo una frase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Rolando ¿cómo estás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se había levantado por un vaso con café por lo que a su regreso, fisgoneó entre el respaldo y el asiento, el discreto asomo de las bragas de Michelle, gozando la visión, completando el círculo morboso que había iniciado al acercar su silla a ella. Se sentó mirándolos a todos, en silencio, contemplando el dolor ensombrecido por la vitalidad que ni en aquel sitio lograba menguarse en Michelle. Le revisó las piernas mientras simulaba soplar al calor del café casi helado en el vaso, descubriéndolas fuertes aunque cortas, pero que se le antojaron para rozarlas, cuando menos palparlas por sobre la tela mezclilla del pantalón y con ello avanzar sin mediación hasta el borde del pantalón y entonces, tirar de él y bajarlo con sutileza hasta la mitad, dejándolo en las rodillas; ahí adivinar la figura debajo de los calzones ceñidos, tanto que parecieran ser parte de la carne tan próxima y tan lejana. Así, juguetear con la punta del dedo índice, en el vientre plano, llegar al ombligo, hundirse en él en tanto la miraba directamente a los ojos.&lt;br /&gt;La atención de una mirada a su lado, le hizo retirar la suya de las piernas de Michelle, para luego tocarle el hombro desnudo una vez que ella guardaría silencio.&lt;br /&gt;-¿Cómo estuvo?-  preguntó sin siquiera voltear a ver los ojos de Miranda que no se apartaban ni un instante de su rostro.&lt;br /&gt;-Pues… - respondió Michelle parando unos segundos que sonaron eternos – empezó a decir cosas raras, que ya no quería estar aquí, que no le gustaba vivir así y no sé que más… -Michelle enmudeció y su mirada se quedó perdida en la mesa en la que cada uno jugueteaba con algún objeto diferente.&lt;br /&gt;-¿Pero ya te había dicho algo antes?&lt;br /&gt;-Algo ¿como qué?&lt;br /&gt;- No sé, acerca de matarse o alguna cosa así&lt;br /&gt;-No, nunca me dijo nada por eso me sacó de onda – Rolando miró la lengua de Michelle asomarse por entre los dientes, acariciando con la punta el labio inferior que presintió hinchado. Pensar en la tibieza de su baba hizo a su pene llenarse de sangre. A discreción colocó ambas manos, ocultando la evidencia de su anhelo. Michelle se perdió en los recuerdos dejando la mirada fija en los muslos de Rolando descubriendo las manos sobrepuestas en la entre pierna, ansiando descubrir lo que éste ocultaba, en tanto Rolando se perdió en los pequeños senos abultados y quiso amasarlos, lamerlos, llenarlos de caricias y mordiscos, exprimirles la leche aún no gestada.&lt;br /&gt;-¿Y se aventó nomás así? – Michelle ya no respondió. Un sonoro lloriqueo llenó la sala que fungía de cafetería dentro del velatorio. Todos agacharon sus rostros mientras Rolando le daba consuelo abrazándola una vez más.&lt;br /&gt;Si tan solo pudiera llevársela lejos de ahí, sacarla bajo alguna excusa, meterla en algún rincón dentro del lugar, borrar el recuerdo de Rodrigo que ya comenzaba a calarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno de los cabulas abandonó el lugar, a intervalos, dejando entre los últimos a Miranda, Sidar, Rolando y obviamente a Michelle quien ya se había repuesto de nuevo. Para Rolando la muerte de Rodrigo lo había tomado por sorpresa, pese a conocerlo jamás imaginó que éste en algún momento llevara a cabo su obsesiva fijación por la muerte, siempre imaginó que sería él el primero en morir. De pronto la muerte le iba entrando hondo, jugueteando con los dedos en su corazón, paseándole el alma. &lt;br /&gt;Michelle se hizo en pie situando el centro de su cuerpo muy de cerca al rostro de Rolando quien había doblado el cuerpo en una postura de meditación. La cercanía le hizo mirar el abultado pubis que presintió jugosamente ardiente, pulcro, inmaculado, plagado de ese aroma que le golpeó de improviso. Ante tal cercanía, le fue difícil dibujar con exactitud el perfil contorneado del cuerpo femenino, no así, dilucidó la suavidad de aquella carne, una suavidad por demás prohibida aunque por lo mismo digna de ser probada. La mano de Michelle se posó en su cabeza cuando se ofreció acercarle un vaso más con café a lo que Rolando se negó. Entonces la miró perderse y llevarse con ella el aroma que lo embriagaba.&lt;br /&gt;-No mames, como pudo matarse ese wey teniendo a esta vieja – dijo Sidar despabilando a Rolando de su ensimismamiento.&lt;br /&gt;-Pues igual no podía&lt;br /&gt;-Se me hace que es bien caliente&lt;br /&gt;-See&lt;br /&gt;-Pinche Rodrigo, la cagó&lt;br /&gt;-La neta no sé porque chingados hizo esto, la neta&lt;br /&gt;-Si yo tuviera una vieja así, ni madres que me mataba&lt;br /&gt;-Nel, yo creo que yo tampoco&lt;br /&gt;-Oye wey – dijo Sidar acercándose un tanto más a su compañero – no lo habrá matado esta vieja&lt;br /&gt;-No mames, no digas pendejadas&lt;br /&gt;-Tu que sabes – replicó Sidar alejándose de nuevo&lt;br /&gt;-¿Para qué lo mataría?&lt;br /&gt;-Pues igual está tan pinche loca que lo aventó sin querer&lt;br /&gt;-Nel, no creo, estará muy pinche loca pero no creo que sea capaz de hacer eso&lt;br /&gt;-Y ahora lo peor es que, ni tocarla – terminó Sidar acomodándose en su lugar&lt;br /&gt;-Hey – fue lo único que pudo responder Rolando pues Michelle y Miranda se hallaban de regreso, con un refresco en mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni tocarla. Pensó Rolando con la proximidad del cuerpo de Michelle incitándolo, invitándolo al menos a mirarla cada vez que ésta sin mayor razón le tocaba la pierna o lo abrazaba en aparente busca de consuelo. La madre de Rodrigo apareció en el sitio, llamando discreta a Michelle quien por primera vez demostró cierta madurez. En la lejanía la mujer habló con la chica que de espaldas a ellos le dejaba mirarla completa.&lt;br /&gt;Ni tocarla, volvió a pensar, ¿por qué carajos no podía hacerlo? Además parecía que a ella no le fuera indiferente, quizá era cuestión sólo de dejar pasar un tiempo y entonces él podría acercarse, buscarla, aunque, cómo hacer para evadir el fantasma de uno de sus más grandes camaradas. Fastidiado, colocó una de sus manos en el respaldo del asiento que era de Michelle, a la espera de que la mujer la dejara por fin regresar, en tanto Miranda y Sidar esperaban en silencio. Por fin la madre de Rodrigo se despidió de la chica saludando antes de salir, a Rolando quien le devolvió una mirada igual de triste que la de la señora. Michelle llegó acomodándose justo en el respaldo de la silla que antes usaría, embarrando el pubis en los dedos de Rolando quién de nuevo sufrió una erección.&lt;br /&gt;-Que los pinches polis quiere que vaya mañana a declarar – ¿acaso no sentía? ¿Era posible que no pudiera al menos percibir el borde de los dedos rozarle la entre pierna? Se preguntaba Rolando mientras la miraba desde su asiento, hablar.&lt;br /&gt;-Pues si quieres te acompaño – dijo Miranda. Tal vez si movía los dedos entonces se daría cuenta del roce que estaba gozando o mejor aún, quizá si volteaba la mano para palparla con las yemas, para presentir lo que con el anverso advertía: la dulce blandura de la carne. El centro de Michelle se pegó todavía más cuando ésta se estiró alcanzando de la mesa una servilleta que había estado amasando. &lt;br /&gt;-Pues igual, la neta no quiero pedos pinche Rodrigo– respondió Michelle casi en lágrimas enderezando de nuevo su cuerpo y ejerciendo todavía más presión sobre la silla o más bien, sobre los dedos de Rolando quien discretamente buscó la mirada de Sidar encontrando en ella la complicidad de aquella evidencia. Por fin Rolando se animó a mover los dedos con sutileza sin notar reacción alguna.&lt;br /&gt;Miranda se levantó de su sitio para abrazar a Michelle quien la recibió girando su cuerpo, alejándose apenas unos centímetros de la mano de Rolando para luego regresar a ella aunque esta vez con el acolchado par de nalgas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rolando sintió desfallecer. Michelle se hallaba de nuevo sentada junto a él y en su mano todavía podía sentir la blanda carne del trasero. Sidar propuso entonces salir a fumar respaldado por el resto quienes se hicieron en pie de inmediato. Sidar a la cabeza dirigía la pobre fila que habían formado, quedando al final Rolando quien ya no podía dejar de mirar el cuerpo de Michelle, olvidándose por completo del lugar en el que se hallaban. A poco de salir, la mano de Rolando rozó accidentalmente uno de los senos de la chica al pretender abrir la puerta, entonces Michelle reclamó.&lt;br /&gt;-Órale wey – dijo en voz alta&lt;br /&gt;-¿qué pedo?&lt;br /&gt;-Hazte wey- respondió la chica sorprendiendo a Rolando ante el reclamo&lt;br /&gt;-No mames ni que te quisiera manosear – dijo una vez que habían salido todos&lt;br /&gt;-¿No? Hazte wey bien que se te antojan - repuso Michelle tomando sus senos de la parte baja para juntarlos y bailotearlos una vez abultados&lt;br /&gt;-No mames&lt;br /&gt;-A poco no se te antojan – replicó de nuevo Michelle&lt;br /&gt;-Pinche Michelle estamos en el funeral de Rodrigo – intervino Miranda&lt;br /&gt;-Y qué, no mames que se va a enojar, nomás le estoy diciendo que si a poco no se le antojan, a poco no se te antojan a ti – se refirió entonces a Sidar quien no puedo evitar mirarlos sin discreción, respondiendo sólo con una sonrisa nerviosa&lt;br /&gt;-¿Quién trae tabacos? – preguntó al fin Miranda recibiendo una negativa por respuesta de parte de todos – pues vamos entonces por unos ¿no? – dijo dirigiéndose a Sidar que se hallaba cercano a ella. El par avanzó dejando a los otros en silencio hasta que por fin Rolando habló.&lt;br /&gt;-Está cabrón ¿no?-&lt;br /&gt;-La neta si, nunca pensé que lo fuera a hacer, igual estaba bien pinche loco, pero no me imaginé la neta que lo fuera a hacer – los ojos de la chica derramaron un par de lágrimas involuntarias resultando aquello en un sollozo incontrolable que hizo a Rolando abrazarla.&lt;br /&gt;Sentir su piel, sentirla dentro de su abrazo, imaginarla desnuda ante tal derroche de vulnerabilidad lo excitó sin poder evitarlo aún más al percibir el fuerte abrazo que la chica le devolvía, sin dar siquiera alguna señal de querer soltarlo. Era el momento, quizá así podría comenzar algo, aún con la muerte de Rodrigo encima, aún con la pérdida de un espíritu al que tanto quería, aún cuando su cofrade hubiera muerto gracias a aquella chica, aún cuando él también podía morir por desamor o simplemente por remordimiento de sentirla con ese deseo desbordado e incontrolable. Ya nada importaba, como tampoco le había importado a Rodrigo abandonarlos sin previo aviso, igual que a Rodrigo le habría importado lo menos al largarse sin siquiera despedirse, sin siquiera devolverle un tantito de su veterana amistad; o concederle al menos la libertad de sentir lo que sentía en aquel abrazo con Michelle.&lt;br /&gt;Titubeante, una de las manos descendió por el talle perfilado de la chica, acomodándose justo donde las nalgas iniciaban, amoldándose al bultillo que se levantaba alevosamente, dejando caer un par de dedos, los últimos de la mano, sobre el preciado trasero ajeno. Michelle no dio muestras de notar aquello, las lágrimas seguían derramándose sin control, por lo que con la otra mano Rolando le levantó el mentón para tener su cara por fin de frente, cerca, quizá demasiado cerca para los escasos fisgones circundantes. Entonces se fue acercando, buscando sus labios, buscando el aliento para aspirarlo, para calentar todavía más su cuerpo con su tibieza, depositando un dulce beso que Michelle de inmediato rechazó.&lt;br /&gt;-¡No mames wey! – dijo por primera vez en un tono de voz tan bajo que Rolando no lo creyó a no ser por la distancia que Michelle puso de por medio al salirse del abrazo&lt;br /&gt;-¿qué pedo?&lt;br /&gt;-No mames wey, ¿todavía preguntas qué pedo? era casi tu carnal – dijo Michelle enjugándose las lágrimas. La mente de Rolando se quedó en blanco por unos instantes, aunque comprendía de lo que Michelle hablaba, no entendía su reacción no comprendía como era posible que entonces actuara de aquella forma.&lt;br /&gt;-Tu ni lo querías – fue lo único que logró responder&lt;br /&gt;-No sabes ni madres, no sabes absolutamente nada – terminó Michelle dando media vuelta introduciéndose una vez más en el velatorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sidar y Miranda preguntaron de inmediato por Michelle una vez que se encontraron con Rolando quien se limitó a avisarles de su imprevisto regreso a la capilla de velación. En silencio el tercio se fumó un cigarro para luego ir en busca de Michelle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí estaba, de pie, brillando con su esplendor natural de entre todos los dolientes, reluciendo por la figura perfectamente delineada de su cuerpo, de espaldas a ellos, regalándoles una imagen casi angelical. El primero en acercarse esta vez fue Sidar quien sin más la abrazó desde atrás, haciendo con esto que ella se acomodara en su cuerpo, simulando un coito silencioso y clandestino, en un ademán por parte de ella por demás voluptuoso. Rolando se acercó temeroso al fin hasta la caja, mirando la muerte de Rodrigo, disculpando a su amigo, comprendiendo al fin la razón de su escape.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pistas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Beirut / La llorona&lt;br /&gt;On a bayoneta&lt;br /&gt;My wife lost in the wild &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El personal / Menjurje&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LFC / El arte de la elegancia&lt;br /&gt;Hoy y Nosotros egoístas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Whitest boy alive / all ear&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Black Sabbat / Planet caravan&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barbara Hendricks / Sometimes I feel like a motherlees&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zero 7 / Simple things&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Película recomendada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peicula: Lunacy&lt;br /&gt;País: República Checa / Eslovaquia&lt;br /&gt;Año: 2005&lt;br /&gt;Director: Jan Svankmajer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Trailer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/PwtM62ZPDgU&amp;color1=0xb1b1b1&amp;color2=0xcfcfcf&amp;hl=en_US&amp;feature=player_embedded&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/PwtM62ZPDgU&amp;color1=0xb1b1b1&amp;color2=0xcfcfcf&amp;hl=en_US&amp;feature=player_embedded&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" allowScriptAccess="always" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6360523797488324348-7384773754513760530?l=lafrecuenciaerotika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/feeds/7384773754513760530/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/11/muerte-aparte.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/7384773754513760530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/7384773754513760530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/11/muerte-aparte.html' title='Muerte aparte'/><author><name>karlos x</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03855229167008864535</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6360523797488324348.post-4012595987628479658</id><published>2009-11-21T16:54:00.001-08:00</published><updated>2009-11-21T16:55:44.320-08:00</updated><title type='text'>Re-Subiendo</title><content type='html'>Bueno, les aviso que por lo pronto he re-subido el último de los relatos a otro servicio de podcast para que puedan escucharlo, ya luego les aviso si seguimos con este servicio o nos regresamos al anterior que iba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasenla bien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6360523797488324348-4012595987628479658?l=lafrecuenciaerotika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/feeds/4012595987628479658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/11/re-subiendo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/4012595987628479658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/4012595987628479658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/11/re-subiendo.html' title='Re-Subiendo'/><author><name>karlos x</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03855229167008864535</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6360523797488324348.post-5141370554459861352</id><published>2009-11-21T14:37:00.000-08:00</published><updated>2009-11-21T14:44:32.132-08:00</updated><title type='text'>Podcast errante</title><content type='html'>Hola a todos quienes leen o escuchan este blog. Quiero comentarles que el servicio por medio del cual se hacía sonar la voz de la frecuencia, se encuentra en mudanza de servidores por lo que la reproducción de podcast se ha visto mermada. Así pues, les pido tantita paciencia mientras aquello se soluciona o nos cambiamos de alojamiento para el podcast.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salut&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6360523797488324348-5141370554459861352?l=lafrecuenciaerotika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/feeds/5141370554459861352/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/11/podcast-errante.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/5141370554459861352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/5141370554459861352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/11/podcast-errante.html' title='Podcast errante'/><author><name>karlos x</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03855229167008864535</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6360523797488324348.post-3592604524390038555</id><published>2009-07-30T21:54:00.000-07:00</published><updated>2009-11-29T09:10:26.806-08:00</updated><title type='text'>Gallo rojo</title><content type='html'>Pues no cejaré en el intento. Aquí está un programa más para todos aquellos que gustan de visitar este blog. Aunque sé que me hace falta darle más agilidad al asunto, quiero pedirles, suplicarles, paciencia, a veces el oficio es un tanto lento, sobre todo cuando no se tiene mucho talento, jaja, eso ya se los dejo a ustedes decidirlo. Así que ahí les dejo este cuentesito para que le echen un vistazo o en su defecto descarguen el podcast, se preparen una deliciosa bebida, enciendan un cigarrito o mejor aún, enciendan la pasión con su pareja, o parejas según sea el caso ¡a disfrutar entonces!&lt;br /&gt;&lt;img style="visibility: hidden; width: 0px; height: 0px;" src="http://counters.gigya.com/wildfire/IMP/CXNID=2000002.0NXC/bHQ9MTI1ODg1MDU4ODgxMyZwdD*xMjU4ODUwNzY5Njg4JnA9ODQ2ODEmZD*mbj1ibG9nZ2VyJmc9MSZvPTYyM2UwMjM4NmE3NTQzMTJhMTI2MzczZjc3YTFjYmI4Jm9mPTA=.gif" width="0" border="0" height="0" /&gt;&lt;div style="border: 2px outset rgb(220, 220, 220); padding: 5px; font-size: 15px; font-weight: bold; font-family: arial; width: 320px;"&gt;   &lt;div&gt;     &lt;div style="float: left;"&gt;&lt;a href="http://lafrecuenciaerotika.podomatic.com/entry/2009-11-21T16_08_19-08_00" style="text-decoration: none;" title="Gallo Rojo "&gt;Gallo Rojo &lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;    &lt;div style="float: left;"&gt;&lt;a href="http://lafrecuenciaerotika.podomatic.com/" style="text-decoration: none; color: gray;" title="julian  kazarex's Podcast"&gt;Podcast de la Frecuencia Erotika&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;       &lt;/div&gt;   &lt;div style="margin-bottom: -5px;"&gt;   &lt;embed type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.podomatic.com/swf/jwplayer44.swf" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" flashvars="height=20&amp;amp;width=320&amp;amp;file=UDS9/-4/58/01/lafrecuenciaerotika/media/published/2371349_stnd.mp3&amp;amp;streamer=rtmp://streams.podomatic.com/vod" width="320" height="20"&gt;&lt;/embed&gt;  &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;a target="lafrecuenciaerotika" href="http://lafrecuenciaerotika.podomatic.com/entry/2009-11-21T16_08_19-08_00"&gt;&lt;img src="http://www.podomatic.com/images/share/player_logo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a border="0" href="http://www.gigyamailbutton.com/wildfire/gigyamailbutton.ashx?url=aHR*cDovL3dpbGRmaXJlLmdpZ3lhLmNvbS93aWxkZmlyZS93ZnBvcC5hc3B4P21vZHVsZT1lbWFpbCZ1cmw9aHR*cCUzYSUyZiUyZnd3dy5wb2RvbWF*aWMuY29tJTJmcG9kY2FzdCUyZmVtYmVkJTJmbGFmcmVjdWVuY2lhZXJvdGlrYSUyZjExNjE*NjA=" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://cdn.gigya.com/wildfire/i/includeShareButton.gif" width="60" border="0" height="20" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que era lo mejor. Tenía que irme Aleida, quizá fue el destino el que me susurró, que debía hacerlo.&lt;br /&gt;El mundo sin libertad es como querer ver tus ojos con un velo de noche; sabiendo tal belleza pero sin la emancipación natural de poder admirarlos.&lt;br /&gt;Mi techo de ocaso, cae sobre mi como hoja de otoño en Praga, flotando por el leve airecillo que impide la caída abrupta. Los habanos se me terminaron, así que tuve que sacar el que guardaste en la caja de madera antes de partir. Tendrás que pedirle a Fidel te de algunos para que los envíes.&lt;br /&gt;Aún recuerdo el sabor de tus labios. Aún después de haber encendido el habano y escurrir de éste una larga cabellera azul; seguro tu cabello lucía igual de hermoso antes que lo cortaras. Me gustaba sentirlo a pesar de su reducido tamaño; hundir los dedos en él, era elevar la vista al cielo y darse cuenta lo minúsculos que somos.&lt;br /&gt;Afuera suenan las cigarras como cantando, igual que aquella vez que me viste. Que te vi. Nunca, ni aunque me fusilaran con mil balas podría olvidar tu rostro, el mismo que me deslumbró e hizo te regalara los poemas de Guillén&lt;br /&gt;Ya me acuerdo cuando te sonrojaste la noche que los leí. Ah como reías. Te mirabas divertida y feliz, como si supieras una buena noticia que no querías compartir y que incluso te pedí muchas veces me dijeras. Sólo decías: nada, es que me gustá que leas.&lt;br /&gt;Vos fuiste la libertad esa noche. Y lo seguís siendo, aunque te halles a kilómetros de distancia, aunque un mar nos separe, seguís siendo mi libertad.&lt;br /&gt;Recorrer la geografía de tu cuerpo, hizo tambalear mi voluntario exilio. Pero es que llevo algo adentro que levanta su bandera y hace mover mis pies, calzar las botas y entonar el grito libertario. Es por eso que me fui, más que huir de la libertad que proveerían tus brazos, partí en busca de ella... siempre en busca de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luna es casi idéntica de este lado, que allá. Se mira luminosa y grande, tan grande que parece que con solo alzar un brazo podés tocarla. Sabés, creo que eres como la luna, tan cercana pero distante; siempre apareciendo en la soledad de la noche, fugándote durante el día. Como lo hiciste la primera vez que nos encontramos a solas. Habías llegado semanas atrás del otro batallón.&lt;br /&gt;Desde aquí puedo mirar un par de montes lejanos que me recuerdan tus senos en esa misma noche y en tantas otras. Perfección sublime, imposible desdeñar; que me hacían estremecer al contacto. Mirar el pezón erguido y sentirlo con la lengua. Recorrerlo como recorrería los montes a la luz de esta enorme luna. Con paciencia, deteniéndome de vez en vez para mirar lo majestuoso de la imagen. Aspirar el peculiar aroma que los hace únicos y benevolentes, eternos, excelsos.&lt;br /&gt;Y tu piel erizándose al contacto con mi lengua. Tu piel valiente, piel mujer, eterna, de fortaleza envidiable, admirable, con ese perfume de dulce madre selva, virgen, donde nada ocurre, donde todo nace. La misma que llevan las madres de los grandes hombres, de tibieza pura insondable, de delicia inviolable.&lt;br /&gt;Entre los escombros de mis recuerdos, levanto el tuyo, para colgarlo al hombro como estandarte en cada afrenta. Y es que también durante las batallas evoco el dolor de tus besos ahora lejanos y que en su momento atravesaban como balas el alma, lacerando la razón de exponerme a la muerte; mutando la disidencia en complacencia de estar vivo.&lt;br /&gt;Ya lo había dicho Neruda y yo a ti: “Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.&lt;br /&gt;El río anuda al mar su lamento obstinado” ¿recodás? Ahh cómo olvidar el perfume de tu piel y la mirada cuando descendía de los hinchados montes, para avanzar con la lengua, hacia el sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un gemido se te escapó cuando me hundí, cuando entré en la hoguera ardiente que guarda el deseo. Siempre me gustó entrar de la misma forma, con la lentitud de la noche, con la complicidad del silencio ruidoso de la naturaleza. ¡Que tibia estaba tu piel! mientras afuera la cigarras entonaban una oda a la que no le prestamos atención pero que supimos presente. El crujir de los maderos quemándose, encendiendo la flama de la fogata que desde afuera teñía de siluetas sudorosas la reducida choza que acogía nuestro deseo.&lt;br /&gt;Mis manos se deslizaron por todo cuerpo, recorriendo cada centímetro de poros extasiados, abiertos, tan abiertos como tu boca al recibir mi beso, el que me devolviste mordisqueando el labio inferior. El dolor entonces fue efímero; no hubo ninguna afrenta entre nuestros cuerpos, más bien, los afanes gestaban esperanza, amor, deseo. Deseo humano y carnal; tumbados en el mismo sitio, en esa pueril y pobre condición de vulnerabilidad en la que nos hicimos encubridores de una verdad que todos sabían y que nadie se atrevía mencionar. Nadie ni el amigo ni el enemigo, sólo tu y yo, gozando del idílico romance con brisa de libertad. Las caderas iniciaron entonces un vaivén similar al de las olas lejanas. Cuanto amé aquel sonido, cuanto amé tu cuerpo en ese instante en el que sabía que después podría morir.&lt;br /&gt;La muerte siempre me ha acompañado, incluso podría decirte que ha sido mi amante por años, quizá por ello no me ha llevado. Hemos logrado comprendernos y llegar a acuerdos. Aún me faltan cosas por hacer y lo sabe. Pero entonces si tenía miedo, antes de sentirte, me asustaba el simple hecho de no probarte, de no conocer el sabor y la tersura de tus labios; me aterraba la simple idea de morir sin haber hundido mi mano debajo de tu espalda, para elevarte hasta mi, para que no te salieras de mi alma y para yo no salirme de tus entrañas. Porque ya te habías convertido en un designio como todo lo demás que llena mi vida, porque ya me hallaba derrotado ante el amor de tu voz, y de tu mirada, de tu indiferencia y valentía, de lo aguerrido de tus pasos; los mismos que siempre supe me acompañarían hasta el fin. No por nada habías llegado en aquel momento, no antes ni después, si no en el punto exacto que te necesitaba, que necesitaba me resguardaras en la trinchera de tu abrazo, protegiéndome de la razón de hallarme solo en un mundo tan violento y tan inmenso; para que ese abrazo hiciera de la razón de estar vivo, algo más que sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu tenías miedo y me lo dijiste con voz apagada, querías que te abrazaba y lo susurraste mientras clavabas los dedos en mis nalgas; aparentando desear meterme todo en ti. Anhelabas llevarme dentro según dijiste y luego entonces parirme en un mundo ajeno a la injusticia, donde nada nos faltaría ni a ti ni a mi ni a nadie, donde todos seríamos iguales, tan iguales como lo fuimos aquella noche.&lt;br /&gt;Tu cuello sirvió de guarida a mis besos y deposité cuantos pude, dejándolos entre la clandestinidad de tu sabor y aroma; en tanto la mata de mi cabello sirvió de escondrijo a tus dedos, revolviendo el caos que ya de por sí llevaba con lo crecido. Exigiendo más caricias con mis labios, más leña a la hoguera de tu deseo; ansiabas como yo, explotar, llevar la guerrilla interna hasta el centro de la ciudad sublime interna, y ahí detonar miles de granadas explosivas de orgasmos y yo te asistiría, como tu comandante, como quien manda obedeciendo, al movimiento rítmico en tus caderas, en la pelvis ardiente que me apuraba a terminar con todo aquello y que sin embargo, decidí prolongar tanto cuanto pude.&lt;br /&gt;Entonces me salí de ti y besé lo endurecido de tus piernas abiertas; paladeando el sabor del sudor en finas gotas adheridas a la piel que ya no estaba tibia, y que ahora ardía igual que los maderos afuera, donde el resto de los compañeros hacían guardia.&lt;br /&gt;Subí por tu monte de venus, montado en un caballo de lujuria avasallante, ya no habría tregua, no daría el placer doloroso de esperar a tu cuerpo humedecido y de nuevo me monté en ti. Nuestros brazos se hicieron mil y las miradas se perdieron en el tumulto de sombras nos atacaban por todos lados.&lt;br /&gt;Caminé y floté por sobre el campo abierto de tu vientre, bañado de luz, de las lenguas de fuego que desde fuera iluminaban. La saliva apenas sofocaba lo abrasivo de tu cuerpo.&lt;br /&gt;Así, trepé directo hasta el pozo de tus palabras que bebí una a una, aún las no dichas, aquellas que estaban atoradas en tu garganta.&lt;br /&gt;El batallón de nuestros cuerpos apuró la avanzada y tus dedos se hundieron más en mi carne y mis manos abarcaron toda la tuya, haciendo la guerra del amor orgásmico que al final nos hizo mantenernos adheridos, como si nuestro sudor en pegamento se transformara.&lt;br /&gt;De nuevo las cigarras chirriaron –como lo siguen haciendo ahora- entonando el himno a la soledad nocturna en un punto perdido en el hemisferio sur del mundo.&lt;br /&gt;Luego de eso, depositaste un beso en mis labios que yo guardé por siempre en la bolsa derecha de la camisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía lo recuerdo Aleida, tan claro como si lo viviera de nuevo, tal vez la brisa que ahora baña mi rostros me ha empapado de nostalgia, evocando tu recuerdo; humedeciendo todo lo que tus manos tocaron...&lt;br /&gt;Ha venido Mateo, no sé que horas serán que me ha dado aviso que saldremos para asaltar la hacienda borinquense.&lt;br /&gt;No sé que habrá allá afuera, pero estoy seguro que siempre llevaré conmigo aquella primera noche que al tiempo se transformó en un rosario de placeres nocturnos infinitos.&lt;br /&gt;Algo más, gracias por el habano y no olvides pedirle más a Fidel para que los envíes que aún nos queda mucho por recorrer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la victoria siempre...&lt;br /&gt;Ernesto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6360523797488324348-3592604524390038555?l=lafrecuenciaerotika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/feeds/3592604524390038555/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/07/gallo-rojo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/3592604524390038555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/3592604524390038555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/07/gallo-rojo.html' title='Gallo rojo'/><author><name>karlos x</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03855229167008864535</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6360523797488324348.post-4656345823396113750</id><published>2009-07-02T08:15:00.000-07:00</published><updated>2009-07-02T08:27:21.699-07:00</updated><title type='text'>La muerte del espíritu</title><content type='html'>Bueno, luego de un tiempo de ausencia, he aquí una nueva entrega de un relato en donde quizá el erotismo es lo más doloroso dentro de una relación. Ojalá que les guste, aquí abajito lo dejo escrito para quien prefiera ponerle su propio soundtrack...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte del espíritu&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://fpdownload.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=8,0,0,0" width="265" height="64"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="sameDomain"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.poderato.com/_podplayer/pod.swf?p=5816l2896l16888"&gt;&lt;param name="quality" value="high"&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt;&lt;embed src="http://www.poderato.com/_podplayer/pod.swf?p=5816l2896l16888" quality="high" wmode="transparent" bgcolor="#ffffff" width="265" height="64" allowscriptaccess="sameDomain" type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido de los pasos se confundía con los de su voz. Amaba tanto sentirla así, a lado suyo, caminar a su ritmo, igualarle el ritmo, buscar el ritmo de cada paso y no perderlo y sin embargo aceptar que ella ni siquiera lo notaba. Así era Michelle siempre con la atención dispuesta en otro sitio, tanto que había veces que sentía no ser algo primordial en la vida de ella. Y no es que no lo atendiera, era sólo que así era Michelle. El motor de uno de los veloces autos de la avenida lo regresó a la conversación de la que ya tenía rato de haberse perdido; una conversación en la que su participación se reducía a una breve afirmación aderezada con una sonrisa.&lt;br /&gt;¿De dónde emanaba tanta vitalidad? ¿Sería consecuencia de hallarse próxima a abandonar la pubescencia? o tal vez por la simple conciencia de saberse mujer en absoluta libertad, pues en ella tal libertad era algo más que una virtud, simbolizando el estilo de vida al que pocos se atreven a acceder en tanto que su condición de mujer resultaba dicha al hallarse en aquel cuerpo, tan delicioso cuerpo. Cuanto deseaba el culo sureño levantado, era imposible que una sureña tuviera tremendo par de nalgas. ¡Que nalgas! Incitándolo tercamente a tomarlas con ambas manos, llenarse con aquel voluptuoso bulto imposible ignorar, aunque ella pareciera hacerlo.&lt;br /&gt;¿Te gusta? Le habría dicho la primera vez que pudo contemplarla inmóvil, frente al enorme espejo del hotel donde los gemidos provenientes de las habitaciones contiguas habían servido para excitación de ella, porque le fascinaba, le extasiaba escuchar a otras mujeres en el goce pleno, tan ajeno y que al momento lo hacía suyo para ya no soltarlo; asiéndose de él, en un aferre casi obstinado; y es que parecía que sólo de esa manera podía alcanzar la sublimación orgásmica para luego la pregunta bañada con dulce ingenuidad ¿te gusta? y entonces levantar el trasero alevosamente para él, quien efusivo se desarmaría en una aprobación casi violenta, delirante, ¡cómo no le iba a gustar la fina línea oscurecida que se presentía profunda entre tales nalgas!, cómo no le iban a gustar las contorneadas caderas tan adolescentemente esculpidas. Y es que la apreciación no se circunscribía al centro del cuerpo, pues con su propio brillo relucían el erguido par de senos, de pertinente redondez para sus manos, justos para boca y labios; cuanto gozaría de ellos la primera vez que pudo mamarlos, hasta que ella lo arrancaría de la tozuda mamada para situarlo justo al centro, en su entrepierna, en esa zona cóncava levemente abrillantada por los jugos de la excitación. Vaya que había gozado aquella primera entrada, para al final esperar impacienta la ausente frase de: ¡eres grande! en el amplio sentido de las palabras, frase que nunca llegaría y que le faltó para confirmarse la estúpida creencia de que la virilidad se medía por el tamaño del miembro; que esperanza más estúpida, que necesidad tan estúpida, todo era estúpido, incluso las palabras de Michelle que ahora entraban completas en sus oídos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estridente grito de Michelle le hizo reír, reír quizá más de la cuenta cuando José volteó a verlos asustado. Las sonoras carcajadas parecieron llenar la avenida entera. Rodrigo estrelló la mano contra la de José quien aún alterado por tremendo alarido luego de salir de la farmacia, lo saludó. Mirar los labios de Michelle posarse instantáneos en la mejilla de José era un suicidio. El roce de su labial manchando con similar levedad a la humedad en aquella tarde de verano, le hervía la sangre y quizá más, lo enloquecía hasta el delirio inyectándole un deseo inminente de golpear a su inconsciente rival; un cofrade rival de los besos de Michelle. Pero tenía que controlarse, porque no tenía motivos para sentir aquello, porque también su rabia lo convertía en estúpido, en un estúpido perro que se olvida de la lealtad del amo.&lt;br /&gt;-¿A donde vas wey?– preguntó Michelle reponiéndose de la risa contenida&lt;br /&gt;-Vine a comprar…-&lt;br /&gt;-¡Compraste condones! – gritó Michelle llamando la atención del tendero que detrás de ellos vendía algo de comida callejera.&lt;br /&gt;-No son condones – apenas murmuro José sonriendo al tiempo en que miraba a Rodrigo, buscando en él la complicidad ante tal calumnia. Sin embargo Rodrigo lo miró con la sonrisa puesta en el rostro. Cuan dulce era la venganza siendo aliado de Michelle pues ella sabía hacerlo bien: exhibir lo inexhibible, romper con cinismo la frágil cuerda de la comodidad pero sobre todo, mirar como gozaba, aunque no lo hiciera maquiavélica, aunque en sus ojos se descubriera la ingenuidad e inocencia del hecho, el mero acto de disfrutar de la incomodidad del otro, justo ahí era donde Rodrigo conseguía acomodarse.&lt;br /&gt;-¡A quien te vas a coger cabrón! – dijo Michelle de nuevo en un grito. El tendero pareció no escucharla, aunque aquello era imposible, Michelle sabía gritar, hacer notar su presencia sin la más mínima pretensión.&lt;br /&gt;-No mames, estás bien pinche loca – terminó diciendo José con la vergüenza atorada en la voz, tiñéndole las mejillas y otro tanto las orejas. Rodrigo gozó de nuevo con la naciente carcajada de Michelle, contagiándose, alegrándose, viviéndola como le gustaba vivirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí estaba de nuevo su perfume humedeciéndole la nariz. Esa fragancia que llenaba la ciudad entera con su imagen, en una co-relación inherente desde los primeros instantes de su encuentro y que se hizo inquebrantable desde que pisó por primera vez el sitio donde ella se alojaba: un reducido cuarto con las paredes revestidas ya de decenas de recortes sin estética alguna y que sin embargo lograban un delicioso colage de imágenes, de donde parecía provenir el alevosamente embriagador aroma tan suyo, tan característicamente suyo que al momento era ardua tarea discernir si era ella quien habría llenado la ciudad con su aroma o ésta la había contagiado a ella, qué mas daba.&lt;br /&gt;Como odiaba aquel perfume dentro de la nariz picoteándole mientras la miraba ladrarle al perro que salió imprevisto del taller mecánico y que parecía tan asustado como lo estaba él ante el bullicio de la disputa sonora de ladridos; porque ella era la menos asustada, la que nunca le temía a nada, nunca temía al futuro, ni siquiera al presente, ni a la vida misma, no le temía absolutamente a nada. Luego vendría la carrera, por fin tomados de la mano, dando saltos, igual que duendes divertidos por sus fechorías y con ello vendrían las risas a carcajada suelta, con el goce de perder la respiración luego de haber dejado varios metros detrás al perro y un poco más allá a José, quien sensatamente escaparía de su lado pretextando otro rumbo. Porque Rodrigo lo sabía a la perfección, José llevaba la misma dirección que ellos, pero no era capaz de tolerar la incontrolable locura de Michelle que tanto le fascinaba. Como la detestó luego de que ella se soltara de su mano misma a la que él ansió adherirse para luego montarse de nuevo en ella, aunque horas antes hubiera estado entre sus piernas, la distancia de aquel momento era laxitud en el tiempo transformado en añoranza; quería poseerla entera, acabarle los besos, llenarse de la mirada del éxtasis, hartarse de los cristalinos ojos grisáceos que pocas veces se detenían a mirarlo.&lt;br /&gt;-Mira ese chico tiene bonito culo, vamos a decírselo – anunció Michelle aún con la respiración cortada por la carrera y las carcajadas, escupiendo el somero acento sureño que tanto placer le daba y al que tanto repudiaba. ¿Por qué le llamaba culo al trasero? El trasero no era el culo, el culo era lo que apreciaba él de ella y ¿por qué le costaba tanto entender la pureza del lenguaje? Qué importaban las palabras, entendía la idea. Y sí, rabiaba al saberse tendido debajo de tan soberana ignorancia, tanta que pesaba en la conciencia; y ¿por qué al suyo nunca lo llamaba de esa manera?, su “culo” no era bonito, aunque se lo dijera, no era el mismo “culo” brotando de su boca, no era el mismo “bonito” que rozaba los labios, no era la misma frase aderezada con la mirada de picardía y deseo. Quizá ni siquiera deseo de mirarlo o palparlo, si no un simple y llano deseo de saberlo, de conocerlo de cerca pero sobre todo de anunciarlo; de descubrirse como exploradora de selvas urbanas en la que él no formaba parte del entorno si no adquiría el cargo de explorador de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no se detenían a besarse? ¿sería que a Michelle no le gustaban las caricias y los besos? De ser así, entonces el candor y erotismo intrínsecos en su cuerpo eran vicios nocivos para un adicto inerme como Rodrigo quien tampoco era el único en notar lo bien torneado de su figura, de la cadencia al andar, de la ventajosa vehemencia que inconscientemente exhibía.&lt;br /&gt;Aquella tarde en la que los cuates de la banda la descubrieron mientras cargaba las bolsas del pesado recaudo de una desconocida, al verla venir no hubo ninguno que no dijera que se la cogería hasta por las orejas, que la soportaría del talle o las caderas para penetrarla con fuerza; dilucidando el estado de pubescencia en el que se hallaba, entreteniéndose en adivinarlo por mero acto de intuición visual, porque el cuerpo de Michelle no tenía edad, se había estancado quien sabe en que faceta del crecimiento y que sin embargo tal desarrollo parecía consumado.&lt;br /&gt;Los había escuchado a todos, por semanas enteras, desgarrándole la primicia de ya conocerla, de habérsela topado días antes justo a la entrada de la estación del metro y que gracias ella entablarían una primera conversación, donde la conoció casi por completo, donde supo a su parecer un poco más de la cuenta, pero que aquello sobrado era el principio de una escasez de información que le hizo ansiar de nuevo encontrarse, tropezarse en el mismo sitio y repetir a la eternidad esa mañana de camino a la universidad, resbalar una y otra vez en una espiral donde cada curva los llevara al inicio de un sin fin y que sin embargo esa historia que ya no se repitió (al menos no, de la misma forma) los llevaría al cabo de un tiempo que él sintió mas que eterno, a probarse, luego de fumar un porro que ella había conseguido horas antes, lo que intensificó en él, el goce ante el roce de aquellos carnosos labios en la resbalosa piel de su glande que apenas si duró, y que le faltó a la posteridad, porque siempre le faltaba más de ella, porque su eterna disposición nunca era suficiente, porque en ella siempre había amenidad y vida esa que tanto iba haciéndole falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin alcanzaron al chico del “culo bonito” y fue ella quien sin miramientos lo llamó, con la cadencia de su voz, con la mirada puesta en la mirada del desconocido que ante la expectativa del llamado se detuvo a escucharla.&lt;br /&gt;-Oye, ¿sabes que tienes un culo bonito? – le dijo sonriente, sin dudarlo, distanciada ya de Rodrigo quien agonizaba ante la frase y que la alucinaba tendida debajo del extraño, agarrándole el culo para no dejarlo escapar de la estocada, enterrándole las uñas, gozando de la virilidad y de su ausencia, tal como no lo hacía con él, pues seguramente ella era capaz de gozar más con otro que con él, porque en sus ojos se evidenciaba, en la misma frase se hallaba implicado el delirio por tenerlo entre las piernas y no serle infiel sólo disfrutar la vida y relajarse, relajar la vida.&lt;br /&gt;El chico del “culo bonito” sonrió al tiempo que respondía.&lt;br /&gt;-Tu también tienes un culo bonito…- ambos se sonrieron escaldando la herida abierta de Rodrigo quien dibujó la más estúpida de sus sonrisa, conteniendo el llanto o el amor o la ira o el goce de ver al sujeto perplejo buscando esa respuesta que acallara la desagradable voz de Michelle.&lt;br /&gt;-Mira, él también tiene un culo bonito- replicó Michelle. Vaya que la odiaba. La sensación se agudizaba ante la frase que durante tanto había esperado escuchar y que sin embargo ahora formaba parte de una cadena de adulaciones en las que no se hallaba implicado por flujo natural, si no ya más bien por una llamativa emanación de compasión que el mismo Rodrigo había segregado en el sudor producto del calor de verano y del iracundo amor que sentía por ella.&lt;br /&gt;El tipo siguió su camino sin prestarles más atención, semejando un perro asustado con la cola entre las patas perdiéndose en la calle más próxima, al igual que Rodrigo se perdía en su desconsuelo, huyendo de si, huyendo de aquel momento, huyendo de ella y su indiferencia, del silencio durante el cual seguramente fraguaba alguna nueva fechoría.&lt;br /&gt;-Michelle – le habló en reacción ante la desquiciante insensibilidad de ella.&lt;br /&gt;-Mmm – se limitó Michelle a responder&lt;br /&gt;-…¿qué piensas?-&lt;br /&gt;- En nada –&lt;br /&gt;- Ah –Rodrigo esperó alguna muestra de interés ante su seriedad, esperó como siempre tenía que hacerlo pues Michelle parecía no enterarse de los destrozos que en el corazón de Rodrigo dejaba en cada visita, con el mismo desorden que imperaba en la pequeña habitación de ella, similar al alboroto de la ciudad, con igual caos legado en el alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué nunca te importa lo que me pasa? – dijo luego de caminar varios metros en silencio, durante los cuales ella apenas si rozaba su brazo en un ademán ficticio de pretender tomarlo.&lt;br /&gt;-¡Ay cálmate!- respondió Michelle riendo resonante - Seguramente los cábulas ya han de estar bien pedos, Martín dijo que iba a llevar un porrín ¿a ti no te dijo? – terminó sin verlo siquiera.&lt;br /&gt;-No, no me dijo…- Respondió Rodrigo aburrido – sabes, estoy cansado –&lt;br /&gt;-Pues como no wey, si me estabas dando bien duro ¡cabrón! Ay que rica cogida nos aventamos – terminó casi en un grito. Cómo se había avivado su amor por ella, por la ciudad, por el caos, por su voz, por su perfume luego de la última frase; ¿cómo hacía Michelle para darle justo la dosis necesaria para revitalizarle? Para olvidar la indiferencia que minutos antes lo estaba matando, lo seguía matando.&lt;br /&gt;-No, pero no cansado de eso-&lt;br /&gt;-¡Ay no mames! – respondió Michelle de nuevo con un grito. Entonces Rodrigo pudo escuchar con claridad el rugir de los autos a gran velocidad sobre la avenida.&lt;br /&gt;-Estoy cansando de amarte, de querer estar contigo, de querer que me hagas caso, de que me cuentes…-&lt;br /&gt;-Ya bájale wey, ni es pa’ tanto, pareces niña, si a la que le baja es a mi-  El alfiler del rencor navegaba a gran velocidad dentro de las venas, rumbo a su corazón enfermo de tanta contrariedad, de tanto amor odio inoculado a fuerza de horas compartidas sin compartir, en las que el dilema era la única opción para entenderla, aunque a Michelle no había que entenderla, sólo amarla ¿y cómo hacerlo? Como evitar desear un poco más de ella, como evitar ese deseo de pertenencia, el obstinado y casi obsoleto anhelo de ser parte de sus días, de sus horas, de sus momentos más lúcidos y silenciosos, del paroxismo hecho vida, de la locura pertinente para cada instante, porque la vida había que tomársela a la ligera y él la estaba llevando demasiado en serio.&lt;br /&gt;Ya no cabía entonces la reflexión, que sonaba desencajada, avejentada ante la fugacidad del tiempo y la razón; ya no quedaba momento alguno para pensar, sólo dejarse llevar, huir sin miramientos, saltar como lo hacía hacia la avenida en el mismo instante en que un camión pasaba arrebatándole por siempre tanto flagelo de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pistas&lt;br /&gt;Vicentico / si me dejan&lt;br /&gt;Café tacvba / quiero ver&lt;br /&gt;Devochtka / The Clockwise Witness&lt;br /&gt;Mastuerzo / Veneno&lt;br /&gt;Xiu Xiu - Women As Lovers &lt;br /&gt;Adanowsky / yo soy&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fondos&lt;br /&gt;Beirut / Venice&lt;br /&gt;            On a bayonet&lt;br /&gt;Valet / fuck it&lt;br /&gt;         Streets&lt;br /&gt;        Kehaar&lt;br /&gt;Tristeza/ Chiaroscuro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recomendación fílmica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Película: Mi idhalo privado&lt;br /&gt;Director: Gus van Sant&lt;br /&gt;Año: 1991&lt;br /&gt;Origen: Gringa&lt;br /&gt;Con actuaciones de River Phoenix y Keanu Reeves&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6360523797488324348-4656345823396113750?l=lafrecuenciaerotika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/feeds/4656345823396113750/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/07/la-muerte-del-espiritu.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/4656345823396113750'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/4656345823396113750'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/07/la-muerte-del-espiritu.html' title='La muerte del espíritu'/><author><name>karlos x</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03855229167008864535</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6360523797488324348.post-8697338674120956066</id><published>2009-05-19T10:11:00.000-07:00</published><updated>2009-05-19T10:22:02.248-07:00</updated><title type='text'>Buen viaje Benedetti</title><content type='html'>Como es sabido (pues supongo debe ser noticia mundial)  el domingo ha fallecido el gran Benedetti, en homenaje a este gran hombre de letras; comparto algo de sus letras que al fin ya son legado de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estados de ánimo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  A veces me siento&lt;br /&gt;  como un águila en el aire.&lt;br /&gt;   -Pablo Milanés&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas veces me siento&lt;br /&gt;como pobre colina&lt;br /&gt;y otras como montaña&lt;br /&gt;de cumbres repetidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas veces me siento&lt;br /&gt;como un acantilado&lt;br /&gt;y en otras como un cielo&lt;br /&gt;azul pero lejano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces uno es&lt;br /&gt;manantial entre rocas&lt;br /&gt;y otras veces un árbol&lt;br /&gt;con las últimas hojas.&lt;br /&gt;Pero hoy me siento apenas&lt;br /&gt;como laguna insomne&lt;br /&gt;con un embarcadero&lt;br /&gt;ya sin embarcaciones&lt;br /&gt;una laguna verde&lt;br /&gt;inmóvil y paciente&lt;br /&gt;conforme con sus algas&lt;br /&gt;sus musgos y sus peces,&lt;br /&gt;sereno en mi confianza&lt;br /&gt;confiando en que una tarde&lt;br /&gt;te acerques y te mires,&lt;br /&gt;te mires al mirarme.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6360523797488324348-8697338674120956066?l=lafrecuenciaerotika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/feeds/8697338674120956066/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/05/buen-viaje-benedetti.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/8697338674120956066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/8697338674120956066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/05/buen-viaje-benedetti.html' title='Buen viaje Benedetti'/><author><name>karlos x</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03855229167008864535</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6360523797488324348.post-2760204305170162041</id><published>2009-04-18T10:24:00.000-07:00</published><updated>2009-05-14T19:25:25.659-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tiempo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trío'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amasiato'/><title type='text'>Tres partes de nostalgia.</title><content type='html'>Esta segunda entrega, nos lleva hasta el reencuentro de un par de amantes quienes luego de no verse por un largo tiempo, se darán cuenta que su vida ha cambiado y cambiará para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://fpdownload.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=8,0,0,0" width="265" height="64"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="sameDomain"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.poderato.com/_podplayer/pod.swf?p=5816l2896l13706"&gt;&lt;param name="quality" value="high"&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt;&lt;embed src="http://www.poderato.com/_podplayer/pod.swf?p=5816l2896l13706" quality="high" wmode="transparent" bgcolor="#ffffff" allowscriptaccess="sameDomain" type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" width="265" height="64"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El track list de este programa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fondos&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Funki Puccin&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Falling&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Were is everybody / Nine inch nails&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Open your arms / Editors&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Ende Neu / Einstürzende neubauten&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Fall / The Editors&lt;/li&gt;&lt;li&gt;California / Dead kennedys&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Camera / Editors&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Nine inch nails&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pistas&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Mr. Sr destruct / Nine inch nails&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Marbel House / The Knife&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Instalation no. 1 / Einstürzende Neubauten&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Here comes the summer / The Fiery Furnances&lt;/li&gt;&lt;li&gt;The wretched / Nine inch nails&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Lights / The Editors&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Like Pen / The Knife&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Shivers / Nick cave&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Nine inch nails&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Where is there / Röyksopp&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres partes de nostalgia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tomó mi dorso, con sutileza; acariciando levemente mis caderas, acribillándome con una mirada que me obligó a cerrar los ojos. Sentí la tersura de sus yemas recorrer la piel que se erizó al contacto. Dedos durazno, caricia de nube. Con paciencia fue arrancando el boxer. Sus dedos entonces se pasearon por mi endurecido vientre, me sentí al borde del orgasmo; con la punta de los pies en la orilla del rascacielos de mi líbido. Mordisqueé el labio inferior atrapando el gemido que a poco estuvo de escapar, secuestrándolo para torturarlo unos minutos más. Con los ojos cerrados imaginé la escena, no sabía que me provocaba más excitación, si sólo sentir o mirarlo todo, incluso a él, detrás de ella, besándole los hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Habíamos llegado temprano al lugar que ya estaba lleno en su totalidad, dejando la barra sólo para nosotros y un par de trajeados que parecieron no percatarse de nuestra presencia. Lena, me había invitado junto con Martín a beber cerveza, hacía tanto que no nos veíamos que acepté la invitación. Nuestra historia tenía tonos amarillentos; en algún momento, un par de años atrás Lena y yo, habíamos vivido un tórrido romance en el que desbordamos el placer hasta el último día de su estadía en México. Luego, Martín se la llevó para regresar justo una semana antes de recibir aquella inesperada llamada telefónica. Ambos se habían ido a Estados Unidos gracias a que la institución para la que trabajan les había ofrecido un trabajo de investigación en el extranjero. Nos prometimos no olvidarnos y seguir en contacto, al cabo de unos meses todo pareció haber terminado definitivamente. Hasta ahora, que los miraba de nuevo, con un nuevo rostro, con una nueva vida por delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tomó mi sexo con su delicada mano izquierda y justo cuando ella abría la boca, yo hacía lo mismo con mis ojos. No podía dar crédito a aquello. Desde siempre, su boca era capaz de provocarme una erección con el simple hecho de entreabrirla y dejar que los dientes frontales se asomaran por debajo del labio superior. Cavidad lasciva, donde todo mi deseo nadaba en la saliva. Miré como mi sexo se hundía en sus fauces, me estremecí. Martín pasó su lengua por sobre uno de sus hombros que apenas iba desnudando. En cuestión de segundos y sin mayor recato, logró sacarle la blusa que abrió con pericia desde atrás, sin siquiera mirar la hilera de botones que la cerraban. Lena tuvo que hacer ambos brazos hacia atrás para dejarla salir por completo. El sujetador pronto fue relajado, para luego los tirantes descender por los mismos brazos. Volcanes inversos pendiendo del cuerpo, de donde quise beber toda la lava ardiente. Las manos de Martín rozaron los endurecidos pezones y una de ellas subió hasta el cuello, ella, respondió con un gemido ahogado justo cuando su lengua se asomaba para acariciar el cuerpo hinchado de mi sexo. El manantial de mi placer, estuvo a poco de brotar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Martín y yo pedimos cerveza una vez que estuvimos en la barra, Lena pidió una naranjada, cosa que me sorprendió. Pocas veces me atreví a mirarlo a los ojos, la maldita culpa, a pesar de estar añejada aún me impedía mirarlo directo. Lena, me regaló de nuevo aquella mirada que me hizo recordarla debajo de mis sábanas tiempo atrás, llenándome de intriga, llenando mi boca de deseo por probarla nuevamente. No sabía a ciencia cierta si él ya estaba enterado de nuestro clandestino pasado, no obstante en aquel momento parecía no importar. Levantamos Martín y yo nuestras botellas y Lena hizo lo mismo con su vaso lleno de naranja; entonces brindamos por los viejos tiempos, por los momentos añejados, por el silencio que los hizo buscarme de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los dos se encargaron de ponerme al tanto de lo que había sido su vida lejos de su país, una vida envidiable que me obligó a beber con premura mi cerveza y pedir un par más antes de que concluyeran con su relato. Todo era distinto en su nueva vida y su relación iba en mejora, según me contaron. Mi deseo de estar de nuevo con Lena a solas, se evaporaba como el humo del cigarro de Martín quien a pesar de su promesa antes de irse, no había logrado dejar de fumar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los labios de Lena dejaron mi sexo cuando su cuerpo se irguió para permitir que Martín la acariciara con libertad. Echando su cabeza hacia atrás, parecía estar apoyada en el hombro de él quien aprovechando la postura le besaba la parte del cuello que el cabello dejaba libre. Tuve que enderezar mi cuerpo para alcanzar el de ella, mis manos se fueron directamente a sus caderas contorneándolas con delicadeza, mi lengua presta se fue directamente hasta el ombligo ahora desnudo. Hendidura de mi deseo eterno. Las manos de Martín abrieron paso para que mi lengua pudiera subir hasta los enardecidos senos que sentí un tanto más endurecidos que en otras ocasiones. La boca, de nuevo la boca de ella se hallaba entreabierta, disfrutando, gozando de cada caricia, del par de manos y lenguas que la adoraban como a una diosa. Aspiré el perfume de la piel que me supo ajena, aunque por ese instante tan mía. Discretas mis manos abrieron el pantalón ajustado de ella mientras Martín hacía lo mismo con el suyo. Una vez abierto, lo arrastré por las piernas que miré perfectamente contorneadas y con el tono de piel que la hacía única y que en cada encuentro siempre quise devorar. Vapor dérmico, inundando los pulmones. La prenda salió luego de que con urgencia, le saqué los zapatos y calcetines, siempre asistido por ella. De regreso mis manos se deslizaron por todo el perfil de su figura hasta que en un punto, justo en las caderas, rozaron con las de Martín. Me estremecí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sus planes a futuro me hicieron desear estar muerto y pensar que mi vida se reducía a un rutinario trabajo que al paso de los años me dejaría una tremenda barriga y una terrible adicción por el café. Seguramente de habernos fugado Lena y yo habríamos llegado lejos. Aunque no tanto como lo estaba haciendo con Martín. Entonces me sentí incómodo, la mirada complaciente y los espontáneos golpecitos en mi espalda por parte de Martín me hicieron odiarlo y quererle romper la cara en ese momento, o en otro de menos ebriedad; pero rompérsela con todo el odio en los puños, con todo el dolor en el pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lena pidió una naranjada más, que bebió en pequeños tragos como hizo con la primera. El lugar se llenó de Röyksopp. La música me hizo viajar años atrás en que le había ofrecido mi vida entera, en que le había dicho que sería todo de ella si así me lo pedía. El olor de un recuerdo casi olvidado me picoteó la nariz e hizo que la mirara de nuevo ahí, acostada frente a mi, riendo divertida mientras yo le bailaba esa misma pieza, saliendo del baño de aquella habitación de hotel con la toalla amarrada en la cintura, justo, como me había dicho que ella le había bailado la misma canción a Martín tres noches atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces Martín tuvo que ir al baño dejándonos solos, como antes, como siempre me había gustado estar con ella. El silencio se atravesó entre los dos por unos segundos que parecieron interminables y que por fin ella espabiló con su dulce voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Aún me deseas?- dijo, no supe si se trataba de una pregunta o un sarcasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me quedé en cuclillas luego de haber chocado mis manos con las de él, ahí me instalé a besar sus alargadas piernas, y me faltó tiempo, me faltó una vida para poder probar cada poro. De momento, levanté la vista atisbando como en lo inmaculado de sus bragas se formaban arrugas cuando Martín comenzó a bajarlas con lentitud. Me excité aún más y tuve que ponerme en pie para sacarme la ropa por completo. A Martín aún le quedaba la playera por lo que luego de que yo me desnudé, él me imitó dejando a Lena para mi solo. Caudal de deseo prohibido flagelando el alma con miradas seductoras de sabor euforia. Lena me ofreció la espalda, que de inmediato detuve con mis manos, tomándola por ambos brazos, la tuve quieta para que mi lengua pudiera bajar hasta llegar a sus hinchadas nalgas. Montes delirantes de perverso placer implícito. Con ambas manos las acaricié, con la misma delicadeza con que acariciaría a un bebé. Mi lengua bajó entre ellas, probándola toda y regresando hasta la baja espalda. Por error alcancé a mirar el cuerpo desnudo de Martín. La simple imagen me excitó aún más. Lo miré acercarse, detenerse justo frente al cuerpo que tenía frente a mi, y desde ahí escuchar como sus lenguas se enredaban. Lacónica vida, consumada en un roce de labios. Entonces vi, como la iba penetrando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pude escuchar un que gemido escapaba del cuerpo de ella, la posición resultó incómoda por lo que ambos se encaminaron en reversa hasta quedar cercanos a la cama. Los seguí y los miré tenderse de costado, aún invitándome a disfrutar aquel goce. Me acomodé detrás de ella para continuar con mis caricias al costado de su cuerpo. Roce de dedos flama. Las manos de Martín chocaron las mías en diversas ocasiones, a las que esta vez, ya no les di importancia. Mi boca probó su espalda mientras podía escuchar como en cada penetración de él, le eran exprimidos gemidos placenteros que terminaron por contagiarme. Inspirado, tomé una de sus delicadas nalgas para abrirla con astucia y luego de acomodar mi sexo, la penetré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sonreí, no sabía a ciencia cierta si era un juego todo aquello y si la idílica historia de su nueva vida se trataba sólo de una treta para mirar mi cara de estúpido al ser relatada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tu qué crees?- me limité a responder con la pobre soltura que mi embriaguez me permitió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Lo harías conmigo...-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Claro que si!- dije casi en un grito que de no ser por lo estrambótico de la música se habría escuchado en todo el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...y con Martín?- sudé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez, ella me había confesado que una de sus máximas fantasías era estar con dos hombres al mismo tiempo. No le creí. Siempre pensé que aquello era una fantasía que a ninguna mujer podía excitar, me resultaba demasiado perverso para ser creíble. Röyksopp taladró mis oídos mientras uno de los pies de Lena rozaba la parte trasera de mi pantorrilla. Creí desvanecerme en aquel instante, una imperiosa necesidad de poseerla me abordó y a poco estuve de besarla cuando Martín regresó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La miré en cada oportunidad que él se distraía, sólo para comprobar si lo que me había dicho era cierto y si aún seguía en pie la propuesta. La simple idea de desnudarme frente a Martín me provocaba cierta inhibición que me hizo temer –en caso de aceptar la oferta- no poder responder a mi excitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de la sexta cerveza fue Martín quien ofreció irnos al departamento que su hermano les había prestado para su corta estadía en la ciudad. La embriaguez me hizo aceptar sin siquiera pensar de nuevo en la proposición que ella me había hecho. Conduje guiado por la disimulada embriaguez de Martín que se acomodó en el lugar del copiloto una vez que acerqué el auto frente a la puerta del lugar. Miré a Lena por el retrovisor salpicada de las luces citadinas. Desee dejar el volante y sentarme con ella, acurrucarme en su cuello, aspirarla, olerla por el resto de mis días, acomodarme en su hombro y dormir así, eternamente, olvidarme de su nueva vida y de Martín, sentirme protegido por esa inquietante sensación maternal que ahora me inspiraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos contemplaban el anochecido paisaje, embarrándolo de la tristeza que ahora le escurría como lágrimas. De momento, me miró seria y al cabo de unos segundos sus labios se hicieron una hamaca donde mecí mis sueños más melosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Gimió, gimió como nunca la había escuchado gemir, no supe si era dolor o placer, o placer-dolor, no supe si aquello la excitaba o la hacía sufrir, pero a mi, me tenía sumamente excitado, eufórico y creo que a Martín también. Giró su cabeza para buscar mis labios con los ojos cerrados, torcí mi cuerpo para alcanzarlos y probarlos, enredar las lenguas, Martín se entretuvo con los senos, plagándolos de caricias y besos, llenándolos de la perversidad de su amor, de un silencio que nunca supe a bien si era por placer o dolor. Entonces ella giró sacándome de su cuerpo y sin con urgencia se enderezó para montarse sobre el hombre de su vida quien ya se había acomodado boca arriba. Dobló su cuerpo por la mitad y supe que era una invitación más a disfrutarla. No me contuve y la besé, la besé todo cuanto pude, todo cuanto mi lengua logró probar. De nuevo entré en ella. Las manos se enredaron, los gemidos se hicieron uno, la nostalgia de los años pasados se revolvió haciendo un cóctel de recuerdos en él, en ella, en mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré el rostro de Martín desde mi perspectiva y quise arrancarle a aquella mujer para siempre, llevármela, huir... quedarme con ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los movimientos en la cadera de Lena me hicieron sucumbir en un placer casi enloquecedor, ya no sabía quien de los tres disfrutaba más de aquel deleite, no quería enterarme; cerré mi mente y disfruté, gocé como nunca antes lo había hecho, como si fuera la postergada despedida que nunca nos dimos. Entonces nos llenamos de placer. El cuerpo de Lena se convulsionó y una de sus manos tomó una de mis piernas arañándola por accidente mientras la otra hacía lo mismo en el rostro de Martín quien bufó como un toro en celo, como un desquiciado amante perverso, yo la llené de mi placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El lugar se iluminó justo cuando entramos, Martín me invitó del wiskey que su hermano escondía en una escueta cava. Acepté más por continuar con aquella embriaguez nostálgica que por el gusto a la bebida. Lena presumió de su sobriedad en más de una ocasión hasta que por fin Martín nos dejó de nuevo a solas para buscar entre el tumulto de discos apilados la misma canción de Royksopp que había sonado en el bar. En tanto, ella me tomó con ambas manos el rostro y regalándome una triste mirada habló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-He venido a despedirme, de ti, de mi país, de mi vida... – la miré desconcertado y por un momento me asusté; preferí escuchar – estoy embarazada. Royksopp sonó y el corazón se me salió.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6360523797488324348-2760204305170162041?l=lafrecuenciaerotika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/feeds/2760204305170162041/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/04/tres-partes-de-nostalgia.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/2760204305170162041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/2760204305170162041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/04/tres-partes-de-nostalgia.html' title='Tres partes de nostalgia.'/><author><name>karlos x</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03855229167008864535</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6360523797488324348.post-190481798034473261</id><published>2009-04-17T19:51:00.000-07:00</published><updated>2009-05-05T21:24:47.936-07:00</updated><title type='text'>Haciendo Música</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Iniciamos pues esta aventura &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:arial;font-size:100%;"  &gt;bloggera &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;con un texto cargado de música en su expresión literaria, anhelando que tal entrega sea de su agrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Lista de Pistas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Whitest boy alive/ Dreams&lt;br /&gt;• Primal Scream/ Beautiful future&lt;br /&gt;• Morphine&lt;br /&gt;• Radiohead/ Rainbow&lt;br /&gt;• Portishead/ Third y Live In NY&lt;br /&gt;• Nine inch nails/ Slip&lt;br /&gt;• Mogwai&lt;br /&gt;• Viva las vegas&lt;br /&gt;• Apex twin&lt;br /&gt;• Kasabian/Kasabian&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://fpdownload.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=8,0,0,0" width="265" height="64"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="sameDomain"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.poderato.com/_podplayer/pod.swf?p=5816l2896l12326&amp;amp;lang=en_US"&gt;&lt;param name="quality" value="high"&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt;&lt;embed src="http://www.poderato.com/_podplayer/pod.swf?p=5816l2896l12326&amp;amp;lang=en_US" quality="high" wmode="transparent" bgcolor="#ffffff" allowscriptaccess="sameDomain" type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" width="265" height="64"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciendo música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;La luz lánguida de las farolas nocturnas, esas que se quedaron en los viejos barrios a los que Marian y yo pertenecemos; iluminaban la ráfaga de gotas desprendidas del cielo. Corrimos a la entrada del condominio donde se hallaba su apartamento, refugiándonos del agua y de los residuos del caos todavía instalado en los oídos. No era la primera vez que asistía al lugar, aunque si, la primera que iba sólo con ella. Su silencio a la entrada me hizo presentir lo mojado de mis ropas, incluso de las de ella. Jamás me había fijado en Marian como alguien más allá de una amiga, y tal vez era por los efectos del “arrebato” intoxicando mi torrente sanguíneo que en ese momento descubrí algo que me fascinó. El sonido de su respiración combinado con el insistente chapaleo de las gotas sobre el duro asfalto, me dejaron imaginar la tibieza que su cuerpo debía emanar aún debajo de la humedad de sus prendas. Por instantes en que ella se hallaba con la mirada fija en las gotas salpicando, me detuve con paciencia a contemplar lo alineado de su nariz, decorando con esmero la distancia pertinente de sus ojos. Que pestañas más largas pensé al notarlas a contra luz y cuánta humedad avivaba sus carnosos labios. Quizá por la fijación de mi mirada o por el silencio aturdidor del momento fue que me descubrió en la sublime contemplación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-¿Qué te pasa?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;- Nada… ¿de qué? – pregunté luego de tragar un poco de aire.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Pues qué me estás mirando – sus palabras aceleraron el ritmo de mi corazón. Evadiendo sus ojos que ahora se convertían en los del inquisidor más fiero, me dediqué a contemplar un par de “luciérnagas” que descubrí a lo lejos. Ella los había bautizado con ese nombre, pues según su saber, en la antigua modernidad existían ciertos seres, insectos para ser precisos, que se contenían luz natural en sus barrigas, emulando los A66-T que por noches saturaban los cielos nocturnos en batería.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Pensé que había llegado el momento de partir y que finalmente lo que antes había intuido se trataba de un mero alucín.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Bueno, me voy – dije ya sin mirarla&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-A dónde vas –&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-A mi covacha, ¿a dónde más?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Estás loco, te vas a empapar más – la evidencia de mi estado se hizo tan líquida que se escurrió mezclándose con el riachuelo al borde de la banqueta, o sería que, ella habría ignorado tal evidencia ¿con toda intención?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Pero si empapado ya estoy&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Estás loco, vamos a pasar – por primera vez en mucho tiempo sentí aquella emoción de enfrentarme a lo conocido&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-¿Te gustó? – dijo mientras entrábamos al apartamento, dejando la tarjeta de acceso sobre otra más sobre la base del ventanal que comunicaba el pasillo de entrada con la cocina.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Creo que no pudo haber sido mejor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-¿Escuchaste el riff que te decía?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Si wey estuvo poca madre, fue cuando se elevaron&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-¡No mames!¡No mames! Fue la agonía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Igual, creí que el coeur se me estancaba&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Pon el disco mientras me cambio&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Habituado a la organización del lugar, me dediqué a buscar en el alto disquero empotrado en la pared, el último de los SixSix, la banda de la que minutos antes habíamos degustado con el resto de los “Salitres”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;El bajo agravado retumbó las bocinas al primer compás. Aquello era como aspirar un kilo de “arrebato” de una sola parada. Los minutos se hicieron largos y Marian no regresaba. Decidí entonces buscar algo de cerveza colada en el pequeño frigobar de la cocina. La “Cervada” era la maravilla de aquel reducido frigobar, pues Marian gustosa de tal elixir, invariablemente tenía alguna lata en casa. Saqué un par adelantándome a destapar la de ella. Entonces apareció justo detrás de mi, como si todo el tiempo hubiera estado en aquel sitio esperando a que se la entregara o mejor aún, observando atenta cada uno de mis movimientos. Miré su cabello recién recogido en una coleta y la gama de colores vivos en mechones revueltos entre la densa cabellera. Aunque no era la primera vez que sentía la ansiedad de tocarlos, el deseo transmutaba en necesidad. Le ofrecí la Cervada que tomó gustosa, agradeciendo con una sonrisa. Sin decir nada se encaminó hasta lo que simulaba ser una pequeña sala, donde sólo un par de sillones de bola de colores chillantes la llenaban. La raída alfombra debajo de estos, algunas veces fungió de camastro para cuantos nos quedásemos en aquel sitio. No obstante sabía que en esta ocasión no sería así, en cuanto terminara con mi lata de Cervada tendría que largarme hasta un sitio más seguro: mi covacha.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Marian llevó consigo una playera morada con un estampado de The Strokes al frente, misma que tomé en cuanto me la cedió. Me deshice de mis prendas mojadas, exceptuando el pantalón para luego aceptar su invitación a sentarme, como si fuera un recién conocido con el que tenía que llevar a cabo las atenciones propias de un anfitrión. Inconscientemente nos sentamos mirando hacia la ventana que daba justo a una farola en la calle. Las gotas semejaban una batalla de insectos algo similar a los que aparecen en el 3X Bugs, del Z-Box y quise decírselo, no obstante, como si mi lengua se independizara, dije otra cosa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Se ve que no va a parar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-¿Tienes algo que hacer?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Pues no mucho&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Entonces para qué quieres que pare – no supe que responder. Su cercanía, tan habitual, espinaba el espacio casi efímero y volátil que presentí demasiado próximo. Era quizá por los residuos de “arrebato” que todavía navegaban en mi cuerpo que casi pude escuchar su respiración; detrás del riff estrambótico que los Six en ese momento entonaban. No así, el silencio se instaló entre su hombro, la voz de Zambrano y mi hombro, ufanamente, descarado, sin avisar siquiera que ahí se quedaría un largo rato hasta que por fin ella lo pulverizó con lo melodioso de su voz.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;- ¿Ya te has hecho música? – no quise siquiera voltear a ver sus negros ojos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;La ilegalidad hace del zumo la tentación del fruto. Transcurridos más de una treintena de minutos en aquel sitio, mis piernas comenzaron a querer estirarse. De atravesar la delgada línea que separa el amor amistoso del pasional, estaría condenado tal vez a perder la tranquilidad de sentarme en aquellos bajos sillones o tal vez terminaría cada noche sentado a su lado aún falto de conversación, carcomiendo lo que ahora nos unía, acumulando rutina, desgastando besos, deseos, caricias, gestos, todo aquello que por el momento conformaba nuestra relación, gozando de su hasta ahora oculto romanticismo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Se supone que es ilegal&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-De cuando acá te interesa la legalidad&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Lo digo por ti&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-No mames… - dijo riendo. De nuevo el silencio apareció cuando la voz de Alonso canturreaba "when I left from the opportunity to live in you?" y no hice más que beberme lo último de la Cervada – si la que pregunto fui yo- Terminó sin siquiera voltear a verme.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-¿Tu? – pregunté al fin. Quise convencerme de nuevo que el cúmulo de sensaciones enaltecidas eran producto de “arrebato” mismo que me impedía para con ella, pues su actitud en realidad era tan ordinaria como siempre; quizá era tal vez que la lluvia acrecentaba mi atención a ella.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-No te voy a responder hasta que me digas primero&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Pues no, ya te lo hubiera contado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Eso si – la miré de reojo beber de su lata, presintiendo la frescura del líquido humedecer su lengua; tomándose su tiempo, tomándose al tiempo en la cervada gloria del momento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Si, una vez – confesó por fin. Los Bugs alocados que se proyectaban fuera de la ventana me interesaron más que la respuesta; miré los disparos que cada uno hacían y quise tener el joystick en la mano para atacarlos con el RZ62, quizá una bomba de fósforo los eliminaría más rápido o tal vez…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;- Hagámonos música - Su voz, su tersa voz se derramó en mis oídos y su mirada en mis ojos. El espacio dilatado de nuestro silencio respaldó la propuesta. Una cuerda untada de cera resbaló en el erotismo tenso. Tan inflexible como la negación de aquel suceso. Me atolondré y ya no quise correr fuera, quise decirle un sí intenso, rellenar el espacio que dejaba mi silencio con besos y caricias a su rostro, pero me limité a mirar como se perdía hasta la habitación del fondo, seguramente para ir por el gel.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Sixsix, ya no cupo más en la escena; aquello requería algo más que riffs armonizados con voces desgarradas, necesitábamos apaciguar la dolencia de tanta espera. Me levanté de un salto para ir de nuevo hasta el disquero en la pared. Mis ojos como moscas buscaron entre tanta letra algo más sublimado. Inesperadamente, apareció lo que para mi era el vuelco pertinente en la evolución de la música, lo que cambiaría para siempre el efecto y la razón de vivir y gozar los sonidos y armonías y que además había llegado hasta mi de forma imprevista. Entre los discos que mi abuelo alguna vez compraría en su adolescencia se había colado aquel disco mediante el cual, por cierto, Marian y yo enlazaríamos una amistad que ya comenzaba a dar atisbos de hermandad; y que yo rescataría de entre un tumulto de objetos abandonados de su vieja época.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Sin dudarlo lo tomé para descubrir de inmediato la inscripción sobre el papel acetato con que se lo entregué la vez que le hablé de dicha agrupación. El escrito me hizo sonreír para luego transformarse aquella sonrisa en exaltación cardiaca cuando Marian apareció de nuevo en la sala.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Apurado, saqué el minúsculo disco del estuche plástico para acomodarlo en el reproductor, mientras Marian se acomodaba en el mismo sillón que antes ocuparía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Su cara revelaba cierta picardía que contemplé gustoso, tan similar a la de una pequeña niña conciente de la travesura próxima a cometer. La sonrisa que me regaló mientras zarandeaba el frasquito donde guardaba el gel, me provocó una inesperada erección. Mi indiscreta mirada contempló el fino borde de los verdosos calzones que se asomaron fuera del pantalón de velur que no alcazaba a cubrir la cadera. Hice un esfuerzo por recordar si ya antes había descubierto tal indiscreción de aquel pantalón al cual ya tenía el gusto de conocer. No di con recuerdo alguno donde la imagen se hiciera remotamente similar a la de ese momento. Giró justo cuando mi mirada (ya algo húmeda) se resbalaba por su dorso, trepando por la zona baja de su seno en forma de gota, hasta soportarme en el pezón que apenas si pude adivinar su ubicación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Sus vivaces dedos detuvieron el frasco inclinado hacia la minúscula tapita que sostenía con los de la otra mano, mirando atenta el lento derrame del gel hasta esta última. Un par de gotas cayeron al fin en la tapa que me ofreció inmediatamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Tu primero – atiné a decir antes de beber el último trago de mi cervada&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-¿No quieres hacerlo?- preguntó con la mirada de hecha la de una niña reprimida y asustada, con la carnosidad de los labios bañados en su saliva que ya me sonaba a delicia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-¿Por qué no habría de querer?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-No sé, igual y ni te paso- de nuevo el terco silencio y de nuevo ese atolladero en mi mente y en mi lengua, en el que las palabras se atascaban y ni para atrás ni para adelante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Dale pues&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Si no te paso mejor dime y lo guardo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-No, ya lo sacaste&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-No voy a hacerlo nada más por no tirarlo – pensé que, de tirarlo, realmente sería un desperdicio, y es que ya no había forma de regresarlo al frasquito, ya no había forma de olvidarse del asunto, era tirarlo y ya, deshacerse de la idea, desecharla como un sucio desperdicio, olvidarse para siempre de aprovechar el momento y quizá olvidarme incluso de volver a sentirla tan cerca como la presentía en aquel instante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;No me di cuenta en qué momento había cruzado la línea, pero ya estaba del otro lado, ya no podía olvidarme del futuro, ni siquiera del pasado o de las posibilidades, nuestra amistosa hermandad se hallaba amenazada por el doble filo: el del desaire o del arrepentimiento. Mi padre alguna vez me dijo que valía más arrepentirse por lo que se hizo que por lo que se dejó de hacer, como nunca antes, pensé que lo mejor era hacer lo que mi padre decía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Tomé la pequeña tapita volteándola dentro de mi boca, esperando la gota de gel caer sobre la punta de mi lengua. El gel cayó resbalando justo hasta su sitio, diluyéndose con lentitud, adormeciendo sutilmente la parte baja de mi lengua. Marian me regaló su triste sonrisa para luego besarme levemente en los labios; sentí a mis manos tomar vida propia yéndose justo a su cadera. Fue ella quien diluyó el beso para repetir el rito, sólo que esta vez sería ella quien probaría el gel.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Paciente cerró el frasquito con la misma tapita, levantándose luego para dejarlo en una mesita empotrada en la pared entre las fotos de los Salitres que tenía debajo de un Ganesh azulado iluminado por luces caleidoscópicas; abandonando el elixir en la ofrenda para la diosa que discreta nos miraba desde su altar. De regreso, sus labios se acomodaron entre los míos, retomando lo que antes había dejado atrás. El sabor de sus labios se confundía con el del gel que no terminaba de diluirse. Una de sus manos subió hasta mi cabello cuando soné en un Re grave, mi esófago había resonado en armonía entera; con la limpieza de las cuerdas hice al la bemol alterar el tono de su fa sostenido en el bajo delicado que sonó. Sus dedos agudizaron el tono que se hizo en canon entre su lira de cabello donde la armonía de fa hacía quinta con el eterno bemol de mi beat acompasado. Un Do acompañado de un bemol enloquecido de dulce gravedad extraviada en el vaivén roto por una nota discorde, que no desafinó, si no más bien entonó la caricia en la sien elevada por un piccicato, haciendo de un gemido la voz de un ángel que extraviado llamara en canto a sus cofrades. La limpidez de las armonías emanadas en la calidez de cada acorde, hizo un bajo trabar un ritmo cadencioso, persiguiendo las caderas que no paraban en su terco bamboleo y que mis manos convertidas en las teclas de un órgano melancólico, afinaron el principio agonizante de un nocturno; Chopin se retorcía en la tumba ante la delicia de aquella composición de cuerpos, de efímeros sonidos que en conjunto hacían una oda estrambóticamente deleitable.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Los decibeles se hicieron en gotas de sudor, en miles de gotas de sudor, interrumpidos por un sonoro scratch que apuntaló un nuevo crechendo de violines nostálgicos. Su entrepierna de violín untándose en el arco de mi virilidad erguida, temiblemente erguida y volcánicamente ardiente; talló la disonancia de una serie de bits alocados, en una húmeda psicodelia exponencial. Entonces pude percibir el aroma del sonido, de ácida dulzura, tan inaudito como el sentir de la suavidad de su piel rozando la mía. Los compases se hicieron eternamente sucesivos, deliciosamente acompasados, acelerando el tempo de vez en vez; jugueteando con la velocidad innata de la cadencia y la consonancia, transmutando de bajo a tensas cuerdas líricas y al aliento de un saxofón oportuno, donde la fricción de la alfombra de bits incitaba a hacer de la obra algo eterno no obstante, de momento, me hice en fa, sol, re, un re tan distendido que cayó en escala hasta su octava próxima donde luego de un canon, se acomodó el silencio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Afuera hacía rato que los Bugs de lluvia se habían terminado. Marian tenía los ojos cerrados, tan cerrados que pude presentir el goce de su sueño, a poco estuve de acurrucarme a su lado y acariciarle la frente para descender luego hasta sus senos y rozarlos con paciencia, pero no lo hice, en cambio me quedé un largo rato contemplando su rostro, sin reparar que el reproductor láser no paraba de repetir la misma fracción de segundos una y otra vez de una pieza dañada del minidisc, en tanto, por la ventana la luz del alba comenzaba a colarse, sentí que era momento de irme.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Con sigilo y el desconcierto sobre los hombros me levanté. No quería irme, pero temía el despertar de Marian, no deseaba quedarme a ver lo que vendría entonces: la evasión de miradas, las frases embrutecidas, la ansiedad por sentirla de nuevo, la necesidad de repetirlo todo. Una vez que estuve vestido, me encaminé hacia la entrada, antes tuve que detener el atorón del reproductor, entonces el silencio dejó escuchar el mutismo de mis pasos que fue quebrantado por la voz de Marian justo cuando llegué a la puerta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Oye – me quedé paralizado en el sitio&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-¿Qué pasó? – dije al cabo de unos segundos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;-Junto a mi tarjeta, hay un duplicado… si quieres llevártelo – pensé que tal vez sería buena idea regresar con los viejos discos de Nine inch nails.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6360523797488324348-190481798034473261?l=lafrecuenciaerotika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/feeds/190481798034473261/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/04/haciendo-musica.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/190481798034473261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/190481798034473261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/04/haciendo-musica.html' title='Haciendo Música'/><author><name>karlos x</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03855229167008864535</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6360523797488324348.post-3497532775108938678</id><published>2009-04-17T19:36:00.000-07:00</published><updated>2009-04-18T00:51:09.952-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='frecuencia erótica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='frecuencia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='erotismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='erótika'/><title type='text'>Bienvenida</title><content type='html'>Confrontar al erotismo, desnudarlo y darle algo más que un intenso placer de manera literaria y musical, y quizá por qué no, visual. Aquí no habrá bitácoras, ni experiencias personales, tampoco recetas sexuales, quizá tampoco encuentres desnudos explícitos o consejos sobre como asumir preferencias sexuales, este espacio no está dedicado a la sexualidad en su condicionamiento sanitario; este blog nace de la exploración a la zona erógena y sensual de la música y las letras, a esa otra parte que puede y es parte intrínseca para muchos del momento sexual. En este sitio rebasarás la entrega sexual meramente visual, pues si bien es cierto que el cerebro (y la imaginación) es el órgano más importante para el sexo, habrá entonces que desarrollarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, ¡bienvenido seas!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6360523797488324348-3497532775108938678?l=lafrecuenciaerotika.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/feeds/3497532775108938678/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/04/bienvenida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/3497532775108938678'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6360523797488324348/posts/default/3497532775108938678'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafrecuenciaerotika.blogspot.com/2009/04/bienvenida.html' title='Bienvenida'/><author><name>karlos x</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03855229167008864535</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
